CINCO MINUTOS DE SILENCIO........¿Y DESPUÉS QUÉ?

Los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera muerte. Los cobardes son los que se cobijan bajo las normas y las leyes para que desde el silencio, quedarse petrificados.

Otro Guardia Civil más forman los caídos en la asquerosa y vergonzosa 2ª Guerra Civil Española, la de la mal llamada DEMOCRACIA, pues la realidad diaria nos induce a ver que vivimos dentro de una repugnante DICTADURA DE PARTIDOS, más bien de los líderes de los partidos. Ayer parece ser que en el Ayuntamiento de la ciudad, así como en todos los de ámbito nacional, comunidades autónomas, y delegaciones de gobiernos, se guardo el reglamentario y heroico silencio para solidarizarse contra el terrorismo.

 

Esta práctica del silencio se viene produciendo cada vez que la ETA y ahora el terrorismo islamista mata a 1 ó 199 personas. Por supuesto que nunca asistiré a una concentración de este tipo porque no creo que esa parafernalia mediática impuesta por los poderes públicos sirvan para erradicar, terminar, acabar, destruir, juzgar y encarcelar a los terroristas. Siento cierta sensación de cobardía institucional que me duele por dentro, porque he visto la actitud de los convocados después de los famosos cinco minutos de silencio. La gente ha cumplido ya con las víctimas, sus conciencias han sido acalladas, hemos hecho lo que hay que hacer, los políticos a las puertas de sus palacios aprovechan para saludar al político que hace días no ve, vamos a tomar una café;…bueno ya a estas horas ( se hace habitualmente a las 12 horas) mejor nos tomamos una copita. Y después de haber cumplido con el acto protocolario, ¿qué? NADA.

 

Los políticos a sus actividades de gobernarse para ellos y sus coleguitas; los responsables de la seguridad del estado a su burocracia y a esperar ordenes del gobierno central; los militares a seguir acatando en silencio como se consiente la perdida de una guerra a la que tienen la obligación de enfrentarse y ganar; los ciudadanos a su vida cotidiana; los terroristas a celebrar el atentado, a brindar por los muertos y heridos que han conseguido abatir en esta acción; se cachondearán del gobierno y del pueblo español, para mayor gloria de su causa; estarán un par de semanas de bacanales y orgías; y después a seguir extorsionando para que sus millonarias vidas no bajen un ápice en su estatus; a seguir reclutando nuevos valores jóvenes entre los niños educados en las canteras de las ikastolas; entrenarlos ideológicamente en sus charlas y conferencias de teóricas de lucha urbana; adiestrarlos en la práctica de terrorismo callejero a través de la KALE BORROKA , campo de entrenamiento barato y seguro, toda vez que cuenta con la aprobación del gobierno central, y el de las Provincia Vascongadas; y mientras, la cúpula político-militar prepara las nuevas acciones de presión contra el gobierno de España a través de Batasuna y el Terrorista Jefe de la rama política de ETA, el amigo del Gobierno el Excmo. Sr. Otegui, y la connivencia, agrado, deseo y cobardía de los Paxi López o Eguiguren, o, Rubalcaba o El Fiscal General….; los responsables de las acciones tácticas comenzaran a elegir el próximo atentado, repartir los comandos de información y vigilancia, estudio de la aproximación al objetivo y realización del mismo. Después de 5´ de silencio, los políticos preparan los próximos 5´de silencio por los futuros muertos y heridos.

 

Que con los recurso que tendría una verdadera democracia como la Norteamericana o la Inglesa, no hayamos todavía terminado con esta guerra, significa que no tenemos voluntad para derrotar al terrorismo, o que de democracia tenemos bastante poco. Somos una vergüenza internacional. Tenemos unos recursos gubernamentales para luchar contra el terror ineficaces. ¿Cómo nadie se dio cuenta de que había un coche robado a 10 metros de la Casa Cuartel?. Somos unos cobardes de mierda. El silencio es “callar y otogar” con las acciones y crímenes de los terroristas. Callar como estatuas en no hacer, y de la falta de acción deviene la muerte. Todo lo que se para se muere. España se muere. Pero en silencio.

 

Autor: Jorge Pérez Blanca

Para ponerse en contacto con el Webmaster, pulsa sobre el  Tintero.

 

Volver a opiniones de los colaboradores

Volver a la Pagina Principal