
Cuando arribamos al ecuador de la campaña electoral y a su punto más álgido, los candidatos afilan sus armas y perfilan sus estrategias de cara a los últimos definitivos debates públicos que acabarán por ganar a los indecisos y decantar así mayoritariamente la balanza de este sector hacia uno u otro lado.
Lo mejor está por venir. Los líderes nacionales de los principales partidos, Rajoy y Zapatero, ultiman la que en los próximos días será su revancha dialéctica televisiva ante millones de espectadores votantes. Pero no sólo los principales candidatos a presidente del Gobierno debatirán en la pequeña pantalla. También algunos de aquellos que optan en las 54 provincias a los escaños de diputado y de senador -y en el caso de Andalucía, a diputado autonómico- los más importantes, los cabeza de lista, preferentemente. Incluso los líderes regionales y locales se enfrentarán en serios debates.
No, no es una epidemia ni una moda, aunque lo parezca. Se trata de debatir entre candidatos los programas electorales explicando al pueblo cuales son sus promesas a cumplir caso de ser elegido. Creo que son más necesarios los debates que los mitines. Toda piedra hace pared, todo suma y todo hace falta pero a tenor de los datos de audiencia, se demuestra que el debate ZP versus Rojoy y vicecersa fue líder en número de espectadores. Por contra, para llenar los pabellones de los mitines, los partidos despliegan gran esfuerzo de movilización con la limitación del aforo del local elegido, la motivación y el arrastre de militantes, curiosos y simpatizantes mediante el bus, el bocadillo y la bebida.
El debate televisivo no tiene tales limitaciones y su audiencia resulta super millonaria en espectadores. Allí, sin el fervor de las masas de acólitos y sin el ambiente propicio, los candidatos se han de superar asi mismos para convencer al público que cómodamente les sigue en sus hogares.
Ceuta y Melilla no serán una excepción. En la ciudad 'caballa' se está preparando un debate televisivo abierto entre los dos principales candidatos, Francisco Antonio González Pérez por el PP-PPCE y José Antonio Carracao por el PSOE-PSCE. La cita se presume interesante para los ciudadanos ceutíes. Ambos tienen sobradas cualidades demostradas públicamente desde hace tiempo. Ambos poseen diferencias y coincidencias.
González Pérez tiene elocuencia, diplomacia, cierta elegancia, suma verborrea y magnífica experencia parlamentaria de varias legislaturas como diputado en el Congreso y ha sobrepasado la madurez de la adultez. Carracao esgrime una evidente fuerza de carácter, buena oratoria, juventud, excelente preparación básica, energía y ganas, y además, promete. Lo curioso es que algo les une aunque con diferencia de edad: el profundo conocimiento del movimiento juvenil, de las necesidades de la Juventud 'caballa' y de cómo se dirige la organización juvenil de un partido político. González Pérez fue hace unos años, máximo responsable de Nuevas Generaciones del PP en Ceuta, líder de los jóvenes populares ceutíes. Carracao es hoy, el representante y líder de las Juventudes Socialistas de Ceuta, de los jóvenes del PSOE 'caballa'.
Por esos matices, diferencias y coincidencias, auguro que el debate entre ellos, resultará atractivo y aconsejable de ser presenciado. El encuentro, todo un 'derby', parafraseando este término futbolístico, será propio de dos colosos que no tienen pelos en la lengua. Y digno de todos los ceutíes, que se merecen toda la confianza y las explicaciones de ambos aspirantes. No se lo pierdan. Suerte a los candidatos. Que debatan mucho, pero eso sí, sin crispación, sin insultos, con buenas formas. En buena lid.
Por José Sogorb
Escritor, blogger y periodista (articulista-columnista)
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