
Estos días últimos y recientes, las alarmas saltaron en Ceuta. Las luces rojas
de alerta y peligro, socialmente hablando, se dispararon, creando alborotos y
revuelos, además de rumores y malestar. El posible secuestro de un
niño "caballa", el presunto nepotismo en la contratación de personal público,
la polémica por la calificación del español como "nueva lengua" en Ceuta y la
acusación de homicidio a tres guardias civiles por la muerte de un senegalés,
entre otras cosas; han alterado la normalidad cotidiana ceutí.
En un mes tradicionalmente de "buen rollo" y armonía ciudadana por las fraternas y alegres "Cruces de Mayo", curiosamente, lo malo hace sus jugadas entorpeciendo a lo bueno. Y es que son las dos caras de una moneda. Lo uno coexiste con lo otro. Como el oriental principio "ying-yang". Así pues, no me extraña el jaleo social de esta semana pasada. No es para menos.
Lo que quizá esté más que injustificado en el caso del presunto secuestro a un menor, sea la proliferación -imaginación y morbo mediante- de chascarrillos inventados, sin veracidad o fundamento y hasta manipulados, por parte de varios ciudadanos que dieron distintas versiones de lo ocurrido e incluso alegando la existencia de supuestos testigos. Como el viejo chiste del traje y del sastre de la calle Colón...que al pasar por tantas voces y a cada una añadiendo o modificando detalles, al final, la versión definitiva difería mucho de la idea inicial. Y esta situación, nada seria, solo sirve para dificultar la labor de la investigación policial.
Grave resulta la presunta contratación ilegal -por no decir suavemente "irregular"- de un familiar directo de un consejero del Gobierno Vivas, no por el parentesco tan sólo, sino porque según la denuncia sindical y la queja política, no se cumple la normativa al respecto. Sospechosa parece la supuesta única "candidatura" para un puesto de empleo de "engrasador" que a juicio de los denunciantes, no existe en el funcionariado aún temporal de la Asamblea de Ceuta. Si tales aspectos son ciertos y se prueban, el caso será un descarado y vergonzoso ejemplo de tráfico de influencias. No están Vivas y su Gobierno para otro "escándalo".
Lo que más extrañeza, asombro y rareza ha producido -por lo inverosímil que pareció la noticia, cuesta de creer- es, el hecho de que unas jornadas califiquen y presenten al español o castellano como "lengua nueva" en Ceuta. Suena ésto mal y raro, suena como si el habla mayoritaria y oficial en la ciudad "caballa" fuera un idioma recien importado o llegado, como si los más de 500 años de españolidad se hubieran esfumado, borrado o desaparecido. Habría que ver si para los "cabezas pensantes" de tales jornadas, el árabe es el "viejo, autóctono y pluscentenario idioma" de Ceuta y el español, una "minoritaria, ajena, importada, reciente, novedosa y extranjera habla". Porque de lo contrario, no se entiende esa calificación de "lengua nueva" presentada en esas jornadas. Es, como si a alguien se le ocurre decir que el italiano es una lengua anglogermánica en lugar de latina como así es. De cajón de madera de pino. Que dos por dos, son cuatro. Seamos serios.
Que la Benemérita es un cuerpo eficaz y necesario, no cabe duda. Que el hábito - en este asunto, el uniforme- no hace al monje, es cierto. Pero también es verdad que en todos sitios se cuecen habas, que nadie es perfecto y que es el ser humano , imperfecto, quien falla. Por ello, a algun que otro agente se le sube el uniforme a la cabeza, presuntamente -que todo el mundo es inocente mientras no se demuestre lo contrario- y comete actos supuestamente irregulares y al borde -o fuera, vayamos a saber- de la legalidad vigente. La presenta acusación de homicidio ante la muerte de un senegalés a tres guardias civiles ceutíes por posible actuación negligente, imprudente y temeraria; dejaría al descubierto una desatención y un trato injustamente inhumano. Eso de pinchar los flotadores, presuntamente reitero, para que se hundiera el fallecido y aquello de "seguir órdenes a petición de Marruecos", parece incorrecto, improcedente impropio de unos guardias civiles españoles que sólo se deben al acatamiento de las órdenes de sus superiores igualmente españoles y de las leyes españolas. No se entiende el sospechoso "encargo" de cumplir una "petición" de Marruecos ni el supuesto trato vejatorio con el senegalés que acabó muerto. A saber que dijeron o pidieron sobre éste los militares marroquíes -que no intervinieron sino que contemplaron quietos toda la situación- a los guardias españoles. El tema se merece ser esclarecido por el bien y la imagen de la Benemérita. Por encima están, y para cumplirlas, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la norma de atención al Refugiado y la Convención de Ginebra, entre otras normativas.
Tras unos días de alboroto y todos estos serios problemas graves que pesan
como "cruces", Ceuta se merece recuperar la alegría, la sonrisa y el bienestar
de la convivencia social. Y la oportunidad se pinta sola con otras "cruces",
con las espectaculares "Cruces de Mayo", vecinales, semanasanteras y de
cualquier índole, que llevan el mensaje de paz por todos los rincones de Ceuta.
Y que no falte el bueno fino para celebrarlas. Por Ceuta y sus "Cruces de
Mayo", las buenas, las floridas, las multicolores...
José Sogorb
Escritor, blogger y periodista (articulista-columnista) Miembro del Grupo Poético Abril 2.005
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