
'Duelo de titanes' es un clásico del cine, un film de ficción y...de acción. 'David y Goliath' es un pasaje bíblico donde dos hombres de diferente condición se enfrentan, ganando la lid el más inteligente y astuto aunque indefenso físicamente, pues ya se sabe que 'más vale maña que fuerza'.
'Dos sindicalistas en apuros' o 'Dos presidentes para un mismo personal' no son películas como aquellas, aunque lo parezcan, sino hechos reales que vienen sucediéndose desde enero pasado en Ceuta. Situaciones lamentables amén de ridículas y vergonzosas, impropias de colectivos que se precian de ser funcionales, necesarios, democráticos y representativos de los trabajadores.
No conozco otros casos similares. Ni que estuvieran disputándose el trono. Las respectivas reclamaciones acerca de la legitimidad presidencial de la Junta de Personal de la Ciudad Autónoma se asemejan a un 'cisma'. Algo que crispa el ambiente del funcionariado, que no resulta serio ni positivo, ofreciendo una patética imagen de desunión y división del sindicalismo -luego, cada 1 de mayo a reclamar la unidad sindical y el compañerismo intersindical- y perjudicando en definitiva a todos los funcionarios. Estoy seguro que la totalidad de ellos se hallará dividida y a la vez aturdida a quien apoyar. Incluso los habrá quienes hartados de esta bicefalia y larga pugna presidencial opten por quedarse al margen de uno u otro.
A la Ciudad Autónoma le sobran 'affaires' de este tipo. Ya tuvo bastante con los casos de los atrasos en salarios, de las irregularidades en contratación de asesores a dedo, de las elevadas subidas de sueldos de ciertos cargos. Por si todo ésto aún fuera poco ahora nos salen los sindicalistas con una nueva historia. ¡Más maderaaaa! El Palacio Autónomo anda agitadillo. Mal rollo.
No pueden haber dos personas atribuyéndose la presidencia. Haría falta un poco de sentido común, que impere la razón y que se zanje definitivamente esta 'guerra' entre personas, cargos presidenciales y sindicatos. Por bien del funcionariado, de las centrales sindicales, de los ceutíes y de la propia imagen de Ceuta en sí. O uno o el otro. O ninguno de los dos sino un tercero, como nuevo presidente. A veces, buscar una solución intermedia es lo conveniente. Lo que sea menos alargar este bochornoso espéctaculo. Ceuta se merece lo mejor. Y sus funcionarios, también.
Por José Sogorb
Escritor, blogger y periodista (articulista-columnista)
_____________________________________________________________________________________________________________
| |
|