INHIBICIÓN EN LA MORDIDA

Por Rosana Álvarez Bueno

Una de las múltiples cosas que la madre enseña a sus cachorros es la inhibición de la mordida, y entre ellos mismos lo aprenden mediante los juegos de guerra. Esto les permite saber que deben ceder cuando la intensidad de dicha mordida sea excesiva.

En los animales sociales es muy importante el mecanismo de inhibición de la agresividad, ya que de no existir, muchos enfrentamientos acabarían en la muerte de alguno de los oponentes, y no es eso lo que se pretende para perpetuar la especie. Esto es lo que ocurre normalmente en una manada de lobos o en una de perros salvajes, es decir, en libertad y con animales equilibrados que pretenden aumentar su tasa de aptitud, entendiendo como tal el conjunto de conductas beneficiosas que conceden al individuo una ventaja adaptativa sobre el resto.

Cuando uno de los perros muerde aparece un mecanismo que hace que durante la pelea, uno de ellos ceda mostrando al otro que debe parar la lucha o acabarán muy mal parados. Esta señal es la postura de sumisión que se adopta mediante la exposición de la zona ventral del animal al oponente tumbándose boca arriba. Esto hace de inmediato que el otro pare y no continúe con la lucha, además de indicarle que está en poder de la posición superior respecto al que está tendido.

Evidentemente, la evolución ha hecho que estos mecanismos se conserven, ya que son efectivos y evitan muertes innecesarias, por lo tanto deberían aparecer también en los perros domésticos. Pero... ¿qué ocurre? Resulta que la selección que se lleva a cabo actualmente no es natural, sino artificial. Además, la mayoría de los criadores no se fijan en estos rasgos del comportamiento para seleccionar sus mejores ejemplares, sino en otros como una mejor caída de grupa, longitud del pelo o anchura de la cabeza. De este modo, dichas cualidades, tan importantes o más que las de belleza, dejan de perpetuarse y van desapareciendo.

Procediendo de este modo conseguimos perros totalmente desinhibidos en lo que a agresividad se refiere:
• que muerden sin dar ningún aviso previo, como posturas corporales o gruñidos;
• que no saben interpretar las señales que les manda el contrario y perpetúan la mordida hasta el límite;
• que nos muerden continuamente las manos y los tobillos, en un afán constante de "probar" nuestra posición jerárquica.
¿Qué es lo que hace que podamos obtener un cachorro equilibrado y apto para convivir en sociedad? La cría responsable, informada y seria.

¿Por qué muerden los perros? Todos los perros necesitan morder. Su boca es una poderosa herramienta para optimizar sus factores de supervivencia. Muerden para obtener recurso, mantener su "estatus" e impedir ser depredados. Los cachorros aprenden mediante los juegos; los llamados "juegos de guerra", tan importantes y necesarios para el establecimiento de sus posiciones jerárquicas. Todos los que hemos tenido de cerca una camada de cachorros los hemos visto en algún momento en una situación de lucha que a algunas personas podrían parecerles comprometida, pero que sin embargo es necesaria en su aprendizaje. Vigilados por su madre, que es la que les otorga los cuidados parentales, utilizan sus dientes desde que erupcionan para morder objetos, a sus hermanos e incluso a ella misma, que sabrá cuando tiene que intervenir poniendo fin con un buen gruñido o incluso un amago de morderlos. Los neófitos en este terreno pueden pensar, y de hecho tengo muchas consultas al respecto, que es peligroso para ellos o incluso cruel, sin embargo, es lo normal. Es su forma de vida como perros, algo que a veces olvidamos por causa de la domesticación, que pretende que se comporten siguiendo unas reglas sociales propias de los humanos.

Es importante por tanto, que sepamos interpretar las posturas corporales y señales comunicativas que los perros emiten, ya que de ello depende que comprendamos su lenguaje y sepamos actuar en consecuencia.

¿Por qué muerden los adultos? Como he dicho antes, muerden para defender un territorio, a su progenie, o por disputar la jerarquía o a una hembra en celo. ¿Es esto peligroso? No, siempre que sepamos que los ejemplares que se están midiendo son equilibrados y han sido criados y socializados correctamente siguiendo sus propias reglas y con relación al ambiente en el que viven.

Cuando se encuentran en una lucha por la jerarquía, los perros utilizan la "estrategia del burgués". Ésta les permite evitar peleas innecesarias cuando lo que están disputando no les merece la pena, en cuyo caso se retiran ("estrategia paloma"), o pelear hasta el final si lo que disputan es valioso, como su territorio o sus crías ("estrategia gavilán"). Estas estrategias empiezan a ensayarlas desde que están en la camada junto a sus hermanos y a su madre y debemos tenerlas muy en cuenta a la hora de la jerarquización, tanto entre ellos como con nosotros.

¿Cómo conseguir que un cachorro lo aprenda? Lo mejor es informarse muy bien a la hora de adquirir un cachorro y, si es posible ponerse en manos de un profesional de la etología canina que asesore correctamente.

Socialización canina Es esencial que el cachorro pase al menos las primeras ocho semanas en compañía de su madre y sus hermanos. Nosotros no debemos intervenir ni cortar estas manifestaciones de juego y lucha. El cachorro debe aprender a respetar a su madre y a otros ejemplares adultos si los hay, cosa deseable si su presencia no afecta negativamente a la cría.

Estas semanas se encuentran dentro del llamado "periodo de socialización", crucial en su vida, ya que es aquí donde se produce la asimilación de todo lo que va a permitir al cachorro ser un adulto equilibrado en el futuro. Si hemos respetado esto, tendremos la mayor parte del camino recorrido. Nuestra función A partir de ahí interviene el hombre. Igual que su madre y hermanos le han enseñado a no morderles, ahora nosotros tenemos que finalizar esta enseñanza de la misma manera. ¿Cómo? Nunca debemos permitir que un cachorro muerda nuestras manos o pies, y si lo hace debemos parar esta acción y reprenderla. El mayor problema lo tendremos en cachorros que han sido separados a una edad demasiado temprana de su camada. En ellos necesitaremos más tiempo y paciencia. No se recomienda utilizar el castigo ni perder los nervios, ya que interpretará que estamos jugando. Esto es lo que pasa frecuentemente con los niños, que se revuelcan con ellos y agitan manos y pies, consiguiendo perpetuar el juego y por consiguiente los mordiscos. Los padres deben mediar en estos casos en las sesiones de juego de sus hijos con el cachorro, enseñándoles a utilizar siempre un juguete y a interrumpir la sesión inmediatamente si el animal se muestra excesivamente brusco. Cuadro 1.
Sin inhibición del mordisco, socialización o habituación
Mordisco no inhibido+Dientes+Amenaza percibida=Mordisco dañino

Con inhibición del mordisco, sin socialización o habituación
Mordisco inhibido+Dientes+Amenaza percibida=Mordisco no dañino

Con inhibición del mordisco, socialización y habituación
Mordisco inhibido+Dientes+No amenaza percibida=No mordisco

En cachorros y perros pequeños podemos usar también las "contenciones", pero sólo si sabemos hacerlo correctamente y siempre asesorados por un profesional. Se trata de mantener al cachorro volteado sobre el suelo (boca arriba) hasta que deje de intentar zafarse y adopte una actitud de sumisión, como lamernos las manos. En este caso liberamos la presión y lo acariciamos como premio. Esto no debe hacerse nunca si no nos consideramos capaces o si no estamos seguros del final de la acción, y por supuesto no en perros grandes o adultos.

Igualmente es muy importante que quien vaya a adquirir un perro se asesore previamente a la elección de la raza, ya que dependiendo de ésta y de su nivel de actividad se puede encontrar con un problema más grave o persistente.

Por otro lado, es esencial que el cachorro se relacione con otros congéneres, y si no podemos proporcionarles esas interacciones, podemos acudir a "clases de cachorros", muy beneficiosas tanto para los perros como para sus propietarios.

Por último, el nivel de ejercicio que proporcionemos al cachorro será directamente proporcional al de tranquilidad y equilibrio. Está demostrado que el ejercicio es beneficioso tanto en las personas como en los animales. Los perros que están continuamente encerrados en apartamentos se ven tristemente avocados a una vida aburrida y a trastornos del comportamiento, como la mordida excesiva, lo que generalmente les lleva a ser confinados en perreras y protectoras.
Informar antes de la venta
La información previa es imprescindible a la hora de adquirir un animal, si no queremos que la ilusión inicial de compartir la vida con un fiel amigo se convierta en una sucesión de problemas de convivencia que darán con los huesos del cachorro en un hogar tras otro, o en el peor de los casos encerrado en la perrera esperando un triste final.

La inhibición de la mordida es una de las consultas más frecuentes sobre comportamiento en cachorros, y morder en sí representa el 87% de las manifestaciones del comportamiento de los mismos. Estos datos pueden darnos una idea de lo importante que es saber al respecto y actuar en consecuencia, ya que lo que está en juego es una vida llena de satisfacciones al lado de un leal amigo.

Bibliografía
• Abrantes, R. (2003): Manual de comportamiento canino. Kns. A Coruña.
• Coppinger, Raymond & Lorna. (2004): Perros. Una nueva interpretación sobre su origen, comportamiento y evolución. Ateles. Madrid.
• Horwitz, Debra F; Mills, Daniel S; Heath, Sarah. (2006): Manual de comportamiento en pequeños animales. Ediciones S. Barcelona.
• Manteca, X. (1996): Etología clínica veterinaria del perro y el gato. 3ª ed. Multimedica. Barcelona.
• Overall, K. L. (1997): Clinical behavioral medicine for small animals. Mosby. Missouri.
• Pozuelos Jiménez de Cisneros, A. Curso de Etología canina avanzada. www.todoperros.es

Rosana Álvarez Bueno

 

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