LA LLAMADA

Por Cristóbal García Gómez

Profesor de Adiestramiento

Uno de los principales problemas con los que se encuentran los propietarios, es que sus perros no acuden a la llamada fácilmente. Es un problema muy típico que no se presentaría, si tuvieran en cuenta unos pequeños matices que vamos a exponer a continuación.

La principal causa es que los dueños piensan que por el mero hecho de llamarle por su nombre, su fiel compañero sabe que eso significa, dejar lo que está haciendo en este momento y venir hacia él ¡Qué pensamos! ¿De buenas a primeras nuestro perro entiende castellano, incluso que tiene conocimientos gramaticales para entender de situaciones y contextos?

Es importante recordar que nosotros como humanos, necesitamos un período de aprendizaje para comunicarnos. ¿Por qué suponemos o damos por hecho que nuestro perro no?

¿Por qué creemos que apenas empieza a explorar el mundo e inundarse de estímulos, ya discrimina perfectamente su nombre y que además la atracción por el entorno que acababa de descubrir debe ser menos importante para él que la llamada de su dueño? A partir de aquí nuestra mascota entra en un mar de confusiones y en un largo peregrinar de enseñanzas mal regladas.

La primera lección que aprende nuestro amigo es: ¡¡ Qué no tiene por que venir!! Su dueño la mayoría de las veces se desgañita llamándole en repetidas ocasiones. Y él, que no tiene claro lo que tiene que hacer, algunas veces irá y otras no. Por lo tanto ya tiene la primera experiencia que va en nuestra contra. La lectura que hace el perro de esto será: "Bueno, parece que me llaman, pero no es obligatorio ir, de hecho no lo estoy haciendo" De esa forma aprende que nosotros no decidimos, si no que es el quien decide.

A partir de aquí, nuestro perro empieza a tener un montón de conflictos que la mayoría de las veces no sabrá cómo resolver. Rocco que en esta ocasión viene, ve a su dueño totalmente congestionado dándole voces como si de un loco se tratase; La reacción de Rocco será de conflicto, porque sabe que su dueño está enfadado con él y fuera de sí, pero realmente no sabe el por qué. Por descontado que si además en alguna ocasión nuestro amigo fue lastimado, la reacción etológica normal será de coste/ beneficios, en relación hacia su dueño. Reacción lógica por parte del perro, que además se quedará grabada a fuego en su mente si su dueño se excedió con el castigo, activando su instinto de supervivencia.

Los conflictos de Rocco no acaban aquí, si no que no han hecho nada más que empezar. Nuestro amigo hará asociaciones que su dueño hace de forma inconsciente, llevando al perro a fallar cada vez más y más en la llamada. Cuando creemos que ya sabe que se llama Rocco, porque alguna vez acudió a nuestra llamada, empezamos a confundir al animal con órdenes como estas: "Rocco quieto". ¿Qué estamos diciendo? ¿Ven aquí, pero estate quieto? Si observamos un perro medianamente adiestrado podemos comprobar fácilmente esto. Al decir" Rocco" saltará como un resorte hacia nosotros y al oír seguidamente "quieto" se clavará en el suelo. Sin embargo, para no crear conflictos, lo más aconsejable es utilizar el nombre para la llamada (Rocco) mientras que para el resto utilizaremos solo la orden (Quieto, sentado, echado….)

Un problema muy típico en nuestra sociedad es recriminarnos cuando hacemos algo mal, pero nos olvidamos constantemente de felicitar y motivar cuando se hacen las cosas bien. A nuestro fiel amigo le pasa lo mismo la mayoría de las veces. Él no espera menos de nosotros, también quiere que le digamos lo bien que hace las cosas. Y si además pensamos que nuestro amigo tiende a repetir las conductas reforzadas, siempre tendremos a mano un refuerzo sencillo pero no por ello poco efectivo "Bien Rocco" este jamás se nos tiene que olvidar…

Cuando Rocco y su amo salen al parque a pasear, este debe de tener en cuenta que tras soltarlo, Rocco necesita desfogarse y liberar la energía acumulada. Por ello, su amo tendrá que evitar llamarlo en los siguientes minutos después de la suelta. Lo único que conseguiríamos con esto es acumular fallos ante las escasas posibilidades que tiene de que su perro acuda a la llamada. Solamente lo haríamos si el perro corriese un eminente peligro.

Dueño y perro siguen con su paseo y al terminar le dice "Rocco Aquí", le pone la correa y se van a casa. En los días sucesivos la idea que llega a nuestro amigo es: "Si vengo se acaba la diversión, se acabaron los olores, los amigos, las relaciones sociales, etc. ¿Qué piensa Rocco? Que acudir a la llamada no es interesante para él, se acaba de golpe su vida social. Si queremos evitar esto, dejaremos primero que se desfogue y después, a lo largo del paseo le llamaremos en varias ocasiones, procurando que en alguna de ellas reciba algún refuerzo sustancioso, que solo aparece en esas ocasiones y no de forma gratuita. De esta manera, nuestro joven aprendiz nunca sabrá cuál es la llamada que implica recogida a casa. Importante también que la de recogida nunca sea en el mismo sitio para que tampoco se produzca asociación negativa en ese sentido.

Como norma general vamos a poner en práctica unas técnicas que nos llevaran al éxito en la llamada de nuestro perro.

Con estas sencillas técnicas disfrutaremos mucho mas de nuestro perro en libertad, creando un fuerte vínculo con él, sin ningún tipo de represión ni castigo.

¡¡¡Mucha suerte a todos!!!

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