
Adiestradora
Un desorden cognitivo es aquél que afecta al conocimiento o a la cognición, es decir, a la función integradora desarrollada por la corteza cerebral. El síndrome de disfunción cognitiva (en adelante SDC) incluye un conjunto de síntomas relacionados, en la mayoría de los casos, con cambios en el tejido nervioso. Estos cambios se derivan del envejecimiento normal sin que posean una base patológica específica, aunque presentan ciertas similitudes con las lesiones de personas afectadas por la patología conocida como Alzheimer. En el perro , el SDC provoca alteraciones o cambios comportamentales que suponen una disminución en las habilidades cognitivas. En ocasiones, llegan a provocar un claro deterioro en la calidad de vida del animal o en su interacción con los propietarios y el ambiente que le rodea. Algunos estudios señalan que más de la mitad de los perros mayores de 11 años muestran uno o más síntomas coincidentes con el SDC. Suele ser crónico, de evolución lenta y progresiva. No existen tratamientos eficaces que eviten la progresión del problema. Algunos de los signos que aparecen con mayor frecuencia son:
El diagnóstico se basa en la historia y los signos clínicos, tras haber descartado la presencia de otros déficits o alteraciones neurológicas y orgánicos, realizando un examen neurológico y una analítica completa.
Las causas son
Similitudes y diferencias con la ansiedad por separación
La ansiedad por separación puede aparecer en animales de cualquier sexo, raza y edad. Cualquier combinación de estos síntomas puede darse en la ansiedad por separación.
La ansiedad por separación se manifiesta en el animal siempre, que no está con su dueño o bien cuando no puede tener contacto directo con él. Suele aparecer también tras periodos vacacionales en los que el animal ha pasado más tiempo con sus dueños. Los cambios en las rutinas y en el ambiente como mudanzas, provocan en algunos perros un estrés y una inseguridad considerable al no verse capaces de controlar su entorno. En el SDC puede aparecer algún signo descrito en la ansiedad por separación, pero hay que tener en cuenta, que el SDC no se da en perros jóvenes y sí en perros mayores, en los que cualquier problema orgánico puede ser el responsable de un cambio en el temperamento y el comportamiento del animal.
Conclusiones
Tratamiento del SDC
Mientras que para tratar una ansiedad por separación podemos combinar el uso de clomipramina y un tratamiento conductual a base de una buena habituación progresiva para que el animal aprenda a quedarse solo, utilizando una estimulación mental y del entorno adecuada y dándole el suficiente ejercicio físico, en los casos de SDC solo podemos tratar con nicergolina para que se produzca una vasodilatación cerebral y aumente la actividad neuronal y ralentizar el proceso de degeneración neuronal. o seleginina que inhibe la monoaminoxidasa B (es la que más se utiliza actualmente y hace que disminuyan los radicales libres, aumentando la actividad de la dopamina, que también es un neuroprotector).
La monoamiooxidasa (MAO) es una enzima distribuida por todo el cuerpo, en el interior de las células, cuya función es inactivar aminas.
Hay dos formas principales de MAO, la MAO-A que destruye la noradrenalina y la serotonina; y la MAO-B con poca afinidad por esas dos sustancias.
Las dos isoenzimas metabolizan la dopamina.
Los IMAOs inhiben la acción catalizadora de la MAO. La mayoría de los IMAOs se les llaman irreversibles porque ejercen una acción inhibitoria duradera (de unas dos semanas ) sobre la MAO. Estos fármacos son tan efectivos como los cíclicos para el tratamiento del SDC. Su uso se ve complicado fundamentalmente por la interacción con la tiramina, una sustancia presente en una larga lista de alimentos.
La seleginina se administra una vez al día, por la mañana y haremos un seguimiento para confirmar que la dosis que ha recomendado el veterinario es la adecuada y está cumpliendo su función. También cambiaremos de pienso y utilizaremos Hill's Canine b/d que es el adecuado para esta enfermedad y que mejorará el estado general del perro en un periodo aproximado de un mes. A parte del tratamiento farmacológico, es recomendable incrementar el contacto con el perro y establecer unas rutinas de alimentación y paseos muy estrictas. Evitar situaciones de estrés que puedan alterar al animal tales como cambios importantes del entorno y las rutinas, minimizando el estrés y las posibles sensaciones de inseguridad.
Un estilo de vida activo y rico en estímulos sería lo ideal para hacerle trabajar y "pensar". Ejercicios basados en educación en positivo, con clicker, donde el perro refuerce al máximo el vínculo con el dueño y así ayudarle a interactuar con otros individuos, ya sean humanos u otros congéneres.
Prevención
En cuanto a la alimentación, debería ser una rica en antioxidantes (vitaminas A, C, E, el Zinc, y los beta carotenos). Los antioxidantes los podemos incorporar en la alimentación diaria. Alimentos que contienen antioxidantes son por ejemplo el kiwi, melón, fresas, tomates y cítricos ( vitamina C )
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