ALARGAR LA EVIDENCIA

Y qué fue del tipo que ayer me abordó,
tembló su silueta en mi miedo interior,
me acordé entonces de aquella noche,
paginaba un retrato de una vida prohibida,
secuencia pactada de dudoso origen
¡tú!, suerte que ya cruzó la esquina,
pasados los años recuerdo su dañino medrar,
hoy, que ahora se muere, puedes
“alargar la evidencia”.

Recuerdos os digo que olviden por mí,
¡cómo marchitar el hueco vacío de una vida intensa!,
a ti que bailas con tu meta prohibida,
tú que lloras en la soledad de tu sinrazón,
cargo de maletilla, lamenta la sociedad,
¡ya vés!, aquí estoy, a pesar de tu tristeza,
será una seria pesadilla, puedes
“alargar la evidencia”.

Sátrapa que apaleas al hombre bueno,
política que oscura sensación te avala,
reciclaste mi voto sin pedir nada a cambio,
clavada en la carne va, ¡nunca gracias a ti!,
aquella muerte que rondó mi espacio,
ese lugar al que nunca llegaste,
sitio lúdico donde habitan bellas personas,
no, no… sigue besando la escoria, para así
“alargar la evidencia”.

Y es que el tipo que ayer me abordó,
deshauciado por una vida demacrada,
que en principio alteró mi mirada antes seca,
presentó su credencial de delincuente ocasional,
no tanto como aquellos que mataron su verdad,
villanos que comerán de su semilla,
esos mismos que al tipo de ayer, mi amigo,
dejaron en el abismo de la incomprensión,
a ese tipo, que ayer, ¡me dejó sin dinero!,
nada puedo decir
seguramente que, a él, le hacía más falta,
“era evidente”.

Autor: JAVIER LÓPEZ

Ceuta.

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