
EL DÍA QUE RECIBÍ TU LLAMADA
Dijo que al escribir aprendió a ser libre, ¡era mentira!
esperó a la luz de la noche para ser él,
repartió desanimo a verdaderas ilusiones,
comenzó a beber del vino de la mala hiel,
pero no importó ¡atendí su llamada!
Llegó a preguntarse el final de una respuesta,
diseñó el infinito de una respuesta moribunda,
acabó besando a una mujer fiel y honesta,
ella se fue camino abajo, cerca tomó un tren,
comprendió que empezaba a vivir.
¿Qué habrá sido de él y que facil le fue olvidar?,
él, que sabía de un futuro amargo de pastel,
de cercano tumulto ¡tambores que van a llamar!
equivocó su error bajo un cielo ensuciado,
el orgullo enterró su mensaje.
Hoy que vuelvo a ser yo, nada espera.
La carga cayó envuelta en noches de negro rubor,
fulminó el prefacio de una estrella enamorada,
que moría… sinceramente, por ese, su amor a la luna,
¡hoy sigue esperando una llamada!
Autor: JAVIER LÓPEZ
Ceuta.
Este verso-prosado no goza del derecho de una dedicatoria, quizás no necesite de ella… ¡proviene de tanta humildad! En todo caso, que la perciba todo aquel que no tuvo la fortuna de nacer dónde lo hicimos nosotros, verdaderos privilegiados. Como dijo Carlos Herrera “si levantamos la piel al mar, veremos a muchos de ellos allá abajo”.
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