STALLONE

Salía gritando del cine
Nombrando el apellido
De mi actor preferido,
Hasta llegar exhausto a casa
Faltándome aire y aliento;

¡Algunos eran verdaderos mirones!,
Al verme cerrar los puños y gritar,
¡Stallone, Stallone!.

Silvester es tu nombre de pila,
Rocky Balboa el de guerra,
Y si el primero a los niños
Va regalando pasiones,
El segundo me hace feliz;

Ha devuelto, en mi, ilusiones,
Rocky volvió tocando mi espalda,
Despertando por si me dormí.

Stallone,
Algún día llegaré a ti,
Y te mostraré la felicidad,
Mi historia, como la tuya real,
Que diste en aquellos momentos
Oscuros, vacíos, inciertos
E hiciste renacer de la nada,
Y como el niño con su almohada
Dormía pensando en ti;

Con nuevas ganas de vivir,
Y las fuerzas a flor de piel
Crecía, crecía, crecí…
Vuelvo a ser igual que ayer,
Y debo darte las gracias a ti.

 

Autor: FRANCISCO SILVA LÓPEZ

Ceuta.

Un amigo me contó los sentimientos que le insufló la película “Rocky IV”, no solo por su contenido perfilado por un sendero que procedía de un estrecho pasadizo que irrumpía en los corazones desgarrando las arterias, hasta hacerlas imborrables en el tiempo. Este amigo era Paco Silva y esta película, supuso el principio de la condicionada curación de la que hoy es regidor, haciendo de la dignidad un principio y de la solidaridad, “algo por lo que daría la vida”.

Cuando Rocky va a Rusia a pelear contra Iván Drago, un monstruo creado para matar, se encuentra un ambiente muy hostil. Pero lo importante de esta pelea, donde, en muchos aspectos, la ficción supera a la realidad, se produce terminado el combate, cuando Rocky ya ha derribado a Iván y se ha metido en el bolsillo a los aficionados rusos. Enamorado de su bandera norteamericana, la cual le rodea, se oyen las siguientes palabras: <He venido aquí esta noche y no sabía que ocurriría. Aquí, había mucha gente que me odiaba y… no sabía que pensar sobre eso. Durante el combate he visto muchos cambios “lo que sentíais por mi y lo que yo sentía por vosotros>.
Aquí había dos hombres matándose el uno al otro, pero dos “ES MEJOR QUE VEINTE MILLONES”. Lo que intento decir es que “si yo puedo cambiar, todos pueden cambiar”.

Este bello mensaje debería de ser el preludio de aquello que muchos desean y que pocos, cada vez menos, llevan a cabo. Yo seguiré pensando como Paco Silva, él, que tiene tantos argumentos.

Un anónimo sin permiso.
29 10 2006.

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