
¿Quién mató a Araceli?
las seis de la tarde del día 6 de abril de 1980, alguien dio aviso a la Policía
del hallazgo del cadáver de una mujer en el interior de una casa en ruinas, en
La Arboleda (Murcia) Carril de Los Cipreses.
Fue identificad el cuerpo como el de Amparo Muñoz, de treinta
y tres años, conocida popularmente como “Araceli”. Ejercía la mendicidad y solía
llevar consigo una muñeca, juguete por el que sentía debilidad.
Se trataba de una enferma mental. Había sido ingresada en varias ocasiones y los
últimos días de su vida los había pasado en la sala de espera de la Ciudad
Sanitaria Virgen de La Arrixaca en compañía de su inseparable muñeca.
El cadáver presentaba varios golpes contundentes, en la
cabeza, causantes de su muerte, así como varias mordeduras de animal,
posiblemente de rata.
La muerte acaeció el Viernes Santo, 4 de abril. Había mantenido relaciones
sexuales antes de fallecer. Tenía tres hijos, el menor de sólo dos meses. Todos
perfectamente normales. Eran fruto de relaciones que mantenía esporádicamente.
Las investigaciones policiales se encaminaron hacia las
personas que habían mantenido trato con ella últimamente. Se pudo saber, por
numerosos testimonios, que había entablado relación con José Fernández, de
cuarenta y ocho años, más conocido como “Pepe El Viejo”.
Los vecinos de su calle sabían de las frecuentes visitas de
“Araceli” a casa de “Pepe El Viejo”. En un principio, Pepe le abría la puerta
con prontitud. Pero últimamente se ocultaba en el interior de la casa, haciendo
caso omiso de las llamadas.
“Araceli” vestía en ocasiones ropas que habían pertenecido a la difunta mujer de
Pepe. Comentaba que era muy bueno y que se iba a casar con él.
Se ordenó la detención de José Fernández. Días después fue
hallado, no por la Policía, sino por la Guardia Civil, ante quien confesó que la
había matado. Fue puesto a disposición judicial e ingresado en prisión.
El 8 de marzo de 1983 comenzó el juicio, en medio de grandes
medidas de seguridad, pues ya había sido agredido el acusado durante la
instrucción sumarial.
Se puso de manifiesto que “Pepe el Viejo” persona de dudosa moralidad, conocía
desde hacía más de un año a “Araceli”, deficiente mental, con la que venía
manteniendo relaciones íntimas, que fueron desencadenantes de los hechos.
Bajo la influencia de bebidas alcohólicas, Pepe paseaba por
el Malecón la tarde del 4 de abril de 1980 cuando se tropezó con “Araceli” quien
le instó a mantener relaciones sexuales. Cansado de éstas relaciones y del acoso
de la mujer, trató de marcharse sin hacerla caso. Fue a una casa en ruinas a
orinar. Mientras, la mujer lo perseguía. Araceli quería seguir manteniendo
relaciones con él. Queriendo acabar con esta situación, la golpeó repetidas
veces en la cabeza con una piedra, causándole la muerte.
Por el delito de homicidio pidió el Fiscal catorce años y
ocho meses de reclusión. El acusador particular calificó los hechos como un
delito de asesinato, por la alevosía, ensañamiento, premeditación, despoblado,
abuso se superioridad y desprecio de sexo. También apreció un delito de
violación ya que el yacer con mujer privada de razón o sentido por cualquier
causa es constitutivo de este delito, aunque la mujer se preste al yacimiento.
Pidió 17 años por la violación y 30 por el asesinato.
La defensa solicitó la libre absolución a su patrocinado en
base a la ausencia de delito y de autor, fundamentando sus alegaciones en que,
si bien el procesado José Fernández confesó a la Guardia Civil los hechos, lo
hizo bajo coacción, pues lo negó todo ante el Juez Instructor, así como en el
juicio. Por ello, la confesión ante la Benemérita no tenía tal carácter, al no
existir prueba alguna que demostrase que su defendido era el autor de los
hechos.
Ante la dudosa autoría del procesado se le aplicó el “in
dubio pro reo”. La sentencia fue absolutoria. Y “Pepe El Viejo” recobró la
libertad.
Fdo. El Capitán Centellas.
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