Aficiones peligrosas

    JOSÉ María, de veinticinco años, natural y vecino de Murcia, sentía una obsesión enfermiza por las armas de fuego. Esta afición le supuso un tropiezo con la justicia en 1.971. En un piso tenía instalado un pequeño taller en el que daba rienda suelta a su afición. Allí instaló un torno, una pulidora y un soplete para soldadura, con los que fabricaba y reparaba toda clase de armas ligeras.
    Le incautaron varias armas: una automática Star de calibre 7,65 con su cargador; dos pistolas caseras del calibre 22, una de ellas con dispositivo ametrallador, confeccionadas por él mismo en aluminio y acero; tres revólveres, uno de ellos del calibre 38 especial, otro del calibre 44 y un tercero del tipo “Belodog” del calibre 22; un fusil sin marca del calibre 9 milímetros y un tambor de revólver de grueso calibre. Carecía de licencia para la posesión de estar armas.
    El dos de octubre de 1.975 fue presentado en Comisaría su hermano Diego Manuel, en calidad de detenido. Unos familiares llamaron a Comisaría para denunciar que había habido una riña entre los dos hermanos y que Diego Manuel le había disparado con una pistola automática. Al llegar la Policía al piso encontraron a José María tendido en el suelo, atendido por un médico, quien manifestó que no eran necesarios sus servicios pues ya había fallecido por los disparos que le habían efectuado.
    En el pasillo se encontraba el arma homicida, una pistola del nueve largo y los seis casquillos de bala. Diego Manuel declaró que tenía la idea de que su hermano quería matarle y por ello tomó la pistola y yendo hacia él le efectuó los disparos que le produjeron la muerte. Temía a José María ya que creía que le había administrado subrepticiamente una droga en la cena. Discutió con él. Sospechaba que le había envenenado. Exigía que le proporcionara el antídoto. Su estado mental le había valido para haber sido ingresado en el frenopático en varias ocasiones y quedó eximido del servicio militar.
    La Policía efectuó un registro en el piso de José María y encontró un taller para la fabricación de armas y un verdadero arsenal. Fueron hallados un torno, una pulidora y un soplete para soldadura; un revólver Smith & Wesson del calibre 22; otro Frontier del 38; una escopeta de dos cañones del calibre 16; un fusil Máuser del calibre 7,92; una carabina del sistema Remigton del 44; una carabina de aire comprimido El Gamo; tres ballestas construidas por el mismo; cinco armazones para arma larga; tres cintas de cien cartuchos de ametralladora MG del 7,92; un florete; varias sobaqueras; setenta cartuchos del 7,92; doscientos del 22; setenta del 9 largo; siete del 44 y cincuenta latas de pólvora negra.
    Al parecer, tenía miedo a los cambios políticos que se avecinaban. Quería estar prevenido por lo que pudiera pasar.

Fdo. Capitán Centellas.

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