
La homicida asesinada
En la Rambla de Béjar, a finales de 1.982, entre los términos municipales de Lorca y Puerto Lumbreras, apareció el cadáver de un hombre. Identificado por la Guardia Civil, resultó ser Juan Gázquez, vendedor ambulante, de cincuenta y cinco años. Presentaba múltiples heridas de arma blanca. La prensa local bautizó este suceso como “El Crimen de Béjar”.
Tras el levantamiento del cadáver, la autopsia confirmó que la muerte se produjo por herida de arma blanca que le interesó un pulmón, originando una hemorragia interna. Los investigadores sospecharon que los autores del crimen pudieran ser mujeres que por aquellas fechas ejercían la prostitución en la zona por el procedimiento del auto-stop.
Al poco, la Benemérita detuvo a Gloria María Martínez y Rosa Hernández, de 18 años, ambas domiciliadas en Las Torres de Cotillas y dedicadas al oficio más antiguo. También fueron detenidos como encubridores Genoveva Muñoz, de 39 años y su hermano Luis, que explotaba a todas ellas. Gloria María y Rosa declararon que a las cuatro de la tarde del día 19 fueron recogidas por el fallecido cuando hacían auto-stop, a la salida de Lorca.
Al llegar a la Rambla de Béjar, Juan desvió en coche y exigió a ambas mantener relaciones sexuales como pago del viaje, a lo que se negaron. Las intimidó con una navaja. Forcejearon los tres y el arma fue a parar a manos de Gloria María que le originó las heridas que le causaron su muerte. Lograron huir a su domicilio de Las Torres de Cotillas, en donde fueron detenidas.
El 15 de diciembre de 1.984 Gloria María se encontraba en libertad provisional, si bien tenía que presentarse en el juzgado los días 15 de cada mes. Seguía ganándose la vida como meretriz, trabajando de camarera en diversos locales de alterne, siendo vista en Mula, Lorca y Puerto Lumbreras. Últimamente hacía la carrera en Murcia, en ElMalecón, de por libre. Acababa de tener un hijo afectado con grandes malformaciones, que fue recogido por el Patronato de Menores. Había sido ingresada en el Hospital Psiquiátrico por padecer trastornos mentales.
Gloria no apareció por el Juzgado. Los padres de Joaquín Muñoz, joven que vivía con ella y que se encontraba en prisión por falsificación, la buscaron. La encontraron muerta en una abandonada estación de ferrocarril.
A poca distancia del cadáver estaba su bolso. Contenía algún dinero y varias joyas de su propiedad. Se descartó el robo como móvil del crimen. Fue salvajemente asesinada golpeándole la cabeza contra el suelo y posteriormente le cortaron la cara con un cuchillo o navaja. Al entierro de la finada no acudió nadie.
Se realizaron gestiones para localizar al autor del crimen y fue detenido un familiar de Joaquín. No se pudo demostrar su implicación en los hechos y el crimen quedó impune.
Fdo. Capitán Centellas.
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