
LA RUTA DEL ROMÁNICO - LA VALL DE BOÍ
Entre los amantes de la naturaleza, existe un lugar privilegiado dentro de Cataluña, y ese lugar no es otro que el Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de San Mauricio, el cual está situado en el corazón de los Pirineos y es uno de los trece parques nacionales con que cuenta España, con más de doscientos lagos de agua fría, ríos, barrancos, cascadas y zona húmedas; bosques centenarios de coníferas y caducifolios; y una gran diversidad de especies, tanto animales como vegetales.
Sin embargo en éste articulo no hablaremos, de esa naturaleza salvaje, que por fortuna todavía nos rodea; sino que en su entorno, podemos descubrir el mejor arte románico catalán, el único declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO, compuesto en su conjunto por una serie de templos construidos entre los siglos XI y XII, bajo la influencia del románico lombardo, destacándose en todos ellos los esbeltos campanarios, que son la imagen emblemática de este conjunto.
Como siempre y partiendo de Tarragona, salimos sobre las 7,30 horas de la mañana y por la Autopista, nos dirigimos en dirección a Lérida. Una vez en el Pont de Suert y tomando ésta población como punto de partida, iniciamos la ruta del románico, para ello y por la N-230 recorrimos unos dos kilómetros, para poder llegar a la bifurcación de la carretera L-500 de la Vall de Boí, donde continuando por la misma, pasamos los pueblos de Cóll, Cardet y Barrueda, cogiendo a la izquierda una nueva bifurcación que nos llevó hasta el pueblo de Erill la Val, donde empezamos nuestra primera visita, comenzando por la iglesia de Santa Eulália.
Ésta iglesia de una sola nave, fué construida como todas las del entorno entre los siglos XI - XII y se encuentra en la misma entrada del pueblo. Tiene un Campanario adosado de seis pisos y ventanas germinadas, decoración escultórica de arcos ciegos y dientes de sierra. En su interior podemos ver la copia del conjunto del Descendimiento de la Cruz formado por siete tallas de madera, encontrándose los originales en el Museo Nacional de Arte de Cataluña, en Barcelona y en el Museo Episcopal de Vich. También podemos ver en el coro una exposición permanente, que nos permite conocer la historia del edificio.
Desde Erill la Vall a dos kilómetros más arriba, a mano derecha, nos fuimos hasta Boí, donde visitamos la iglesia de San Juan, que es de planta basilical, con tres naves separadas por columnas, con un campanario de torre cuadrada adosado a la fachada sur. En su interior podemos ver pinturas murales, aunque las mismas son copias, debido a que las originales fueron arrancadas en los años 1.919 y 1.923. Entre ellas se destacan el repertorio del Bestiario, la Lapidación de San Esteban, escenas de músico y malabaristas. Como dato curioso, reseñar que en uno de los arcos, entrando a mano derecha, hay una pintura mural de un extraño personaje, el cual tiene una pierna de palo, como si fuera ortopédica y se encuentra haciendo un acto onanista, con una expresión en su cara un tanto burlesca, tal como podéis comprobar con la foto que se acompaña.
Desde allí y continuando por la ruta del románico, nos dirigimos a Taül, que se encuentra a unos tres kilómetros de Boí, visitando los dos conjuntos artísticos más conocidos del Valle, como son las iglesias de Santa María y Sant Climent, ambas de las mismas características, es decir, con tres naves separadas por columnas y cabeceras con tres ábsides semicilíndricos, así como Campanario de torre cuadrada integrado en el edificio. Los templos estaban decorados con pinturas murales, cuyos originales se conservan como en el caso anterior, en el Museo Nacional de Arte de Cataluña en Barcelona (MNAC), existiendo en la actualidad copia de los mismos sobre las paredes, representando en el caso de la iglesia de Santa María, Bestiarios y Apóstoles y en la de Sant Climent, la pintura mural más destacada, corresponde la famoso Pantocrátor, encontrándose igualmente otros fragmentos originales restaurados y algunas reproducciones.
Sobre las 14 horas y como el hambre acuciaba, nos dirigimos al Restaurante Sant Climent, de la referida población de Taül, donde pudimos degustar la auténtica cocina de la región. De primer plato nos ofrecieron Escudella catalana, dejando sobre la mesa un caldero, oloroso y humeante, que nos abrió el apetito, desde donde se podía servir uno cuantas veces lo estimase oportuno y como bebida una botella de vino negro del Somontano, auténtico placer para el paladar. Ya de segundo, nos sirvieron un plato compuesto de chuletas de cordero asada con butifarra o longanizas, las cuales acompañada de una característica salsa alioli, nos elevó a otra dimensión.
La relación calidad - precio ¡inmejorable!, pues éste menú se puede degustar por unos 20 Euros por persona, motivo por el cual recomiendo a nuestros lectores de "Ceuta Nostalgia", que si alguna vez se deciden a realizar la ruta del románico, a la hora de la comida, como parada obligatoria es necesario recalar en éste Restaurante de Taül, que se encuentra en la provincia de Lérida, así como las demás poblaciones citadas anteriormente.
Después de ésta opípara comida, y para hacer la digestión, nos dirigimos a la Estación termal de Caldes de Boí, que es un complejo turístico - termal de gran belleza, con 37 manantiales minero - medicinales, que cuenta además con una gran zona ajardinada y desde donde se puede disfrutar de sus impresionantes vistas sobre el valle. Éste lugar es muy concurrido por personajes famosos, tanto del mundo del espectáculo, como empresarios, que quieren disfrutar de relax y descanso.
Ya sobre las 17 horas emprendimos regreso a Tarragona, donde llegamos sobre las 21 horas, llevándonos un recuerdo imborrable de ésta visita, tanto por el arte románico, por sus paisajes, como por su excelente gastronomía, motivo por el cual recomiendo éste viaje a todos, en la certeza de que no quedaran desfraudado.
RASCAYÚ.........
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