|
Magdaleno Él desconoce mis propósitos, Ignora la desgracia de este siervo. Toca a mi puerta y me dice: “ Cobarde ¿ Por qué lloras? “ Y yo enflaquecido sobre mi cama le respondo: “ Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde le han puesto “. Abro los ojos en negro, siento el error que me persigue, que nos persigue y nos quiere nuevos. Frente a mí sus manos agujereadas sosteniendo la luz a la entrada del túnel y su voz
advirtiéndome: “ No me toques, porque aún no he subido a mi Padre, y a vuestro Padre,
más ve a los otros y diles: Subo a mi Padre, y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios “ |