Magdaleno

 

Él desconoce mis propósitos,

Ignora la desgracia de este siervo.

Toca a mi puerta y me dice:

 

“ Cobarde ¿ Por qué lloras? “

Y yo enflaquecido sobre mi cama le respondo:

 

“ Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde le han puesto “.

 

 

Abro los ojos en negro,

siento el error que me persigue,

que nos persigue

y nos quiere nuevos.

Frente a mí sus manos agujereadas

sosteniendo la luz a la entrada del túnel

y su voz  advirtiéndome:

 

“ No me toques, porque aún no he subido a mi Padre,

 y a vuestro Padre, más ve a los otros  y diles:

Subo a mi Padre, y a vuestro Padre, a mi Dios  y a vuestro Dios