| EL REQUERIMIENTO | ¿Cómo
matar
a los indios sin pecar? |
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| Versió catalana | ||
| Todos estáis en pecado mortal y en él vivís y morís, por la crueldad y tiranía que usáis con estas inocentes gentes. |
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| Texto
del sermón
y comentarios por Las Casas |
Era
el sermón del Cuarto Domingo de Adviento de 1511, un 21 de diciembre,
predicado en Santo Domingo por un fraile dominico, Antón
de Montesinos, que no hacía
mucho (no más de un año) había llegado a la isla de de La Española. |
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La presencia de los frailes dominicos en Puerto Rico se inicia en el año 1509, cuando el primer grupo de frailes que vino a América estuvo de paso en Puerto Rico, camino a La Española. Este primer grupo estaba formado por fray Pedro de Córdoba, fray Antonio Montesinos, fray Bernardo de Santo Domingo y fray Domingo de Villamayor que viajaban en la nave Espíndola, y que hicieron su primera parada en el Nuevo Mundo en tierra de Borinquen. Para finales de 1510 llegaron los frailes de la segunda expedición, y a mediados de 1511 el tercer grupo de frailes. | |||||
| Decid,
¿con qué derecho y con qué justicia tenéis
en tan cruel y
horrible servidumbre a estos indios? ¿Con qué autoridad habéis hecho tan detestables guerras a estas gentes que estaban en sus tierras mansas y pacíficas, donde tan infinitas de ellas, con muertes y estragos nunca oídos, habéis consumido? |
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| No era un sermón cualquiera. Había estado consensuado por toda la comunidad de frailes dominicos. "Escrito y firmado por los demás", nos dice Bartolomé de Las Casas | |||||
| ¿Cómo
los tenéis tan opresos y fatigados, sin darles de comer ni curarlos
en sus enfermedades, que de los excesivos trabajos que les dais incurren
y se os mueren, y por mejor decir, los matáis, por
sacar y adquirir oro cada día? |
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| Más que un sermón, fue un grito. "El grito de La Española", como lo ha bautizado el peruano Gustavo Gutiérrez, en su libro Dios o el oro de las minas | |||||
| ¿Y qué cuidado tenéis de quien los doctrine, y conozcan a su Dios y creador, sean bautizados, oigan misa, guarden las fiestas y domingos? ¿Estos, no son hombres? ¿No tienen almas racionales? ¿No estáis obligados a amarlos como a vosotros mismos? | |||||
| En primera fila estaba el gobernador Diego Colón, acompañado por todos los notables de la ciudad. Aquello no era un sermón: atacaba las estructuras, cuestionaba la legalidad de la conquista y del sistenma colonial | |||||
| ¿Esto
no entendéis? ¿Esto no sentís? ¿Cómo
estáis en tanta
profundidad de sueño tan letárgico dormidos? Tened por cierto, que en el estado [en] que estáis no os podéis más salvar que los moros o turcos que carecen y no quieren la fe de Jesucristo |
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| ¿Qué pasa? ¿Qué novedad es esta? -se preguntaban los españoles entre ellos-. ¿Que no es lo mismo matar moros que matar indios? ¿No son unos y otros idólatras? ¿Qué dice ahora este buen hombre, que esto ya no es a gloria y honra de Dios nuestro Señor? | |||||
| No fue un sermón cualquiera: llegó a la península. el primer sorprendido fue el "católico rey" Fernando, bien informado por el franciscano Fra Alonso del Espinal, enviado expresamente por los colonos españoles. | ||||
| Real
Cédula
de 20 de marzo de 1512 |
Vi asimismo el sermón que decís que hizo un fraile dominico, y me ha mucho maravillado en gran manera decir lo que dijo, porque para decirlo ningún buen fundamento de teología, canónes ni leyes tenía, según dicen los letrados y yo así lo creo | |||
| El "catòlico rey" se quiere cerciorar bien. Va a la biblioteca, y en la pared está el mapa, y en el mapa la línea bien marcada. La Española y sus indios están, sin duda alguna, a la izquierda de la línea, "hacia el Occidente y mediodía". | ||||
| Segunda Bula Inter Caetera (4 de mayo de 1493) | ...fabricando y construyendo una línea del Polo Artico que es el Septentrión, hasta el polo Antártico que es el Mediodía, ora se hayan hallado islas y tierras firmes, ora se hayan de encontrar hacia la India o hacia otra cualquiera parte, la cual línea diste de las islas que vulgarmente llaman Azores Cabo Verde cien leguas hacia el Occidente y mediodía, así que todas sus islas y tierra firme halladas y que hallaren, descubiertas y que se descubrieren desde la dicha línea hacia el Occidente y mediodía que por otro Rey cristiano no fuesen actualmente poseídas | |||
| Para una lectura comparativa y en paralelo de las dos Bulas de la Donación de Alejandro VI | ||||
| Entonces,
¿en qué se enredan estos frailes de la Orden de Santo Domingo?
¿Quieren ir contra el mismo Papa? ¿Le quieren negar su "potestad
apostólica"? Ya llamará pronto al
provincial de estos frailes Encima de la mesa encuentra -¿quién de sus secretarios está ya tan preocupado como él?, ¿quizás el Licenciado Palacios Rubios?- las dos bulas papales de mayo de 1493. Busca lo que ya sabe que encontrará |
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| Primera Bula Inter Caetera (3 de mayo de 1493) | ...y haciendo uso de la plenitud de la potestad apostólica y con la autoridad de Dios omnipotente, que detentamos en la tierra y que fue concedida al bienaventurado Pedro, y como Vicario de Jesucristo, que representamos en la tierra... | |||
| Lo que ahora lee le hace sonreir al rey: recuerda lo que le costó, preocupado como estaba por el final de la reconquista de Granada, obtener del papa, con súplicas, instancias, recomendaciones y también sutiles amenazas, lo que ya tenían los reyes de Portugal. Esto es: el ser, de hecho, "cabeza de la Iglesia" en las Nuevas Tierras | ||||
| Primera Bula Inter Caetera (3 de mayo de 1493) | ...por propia decisión, no por instancia vuestra ni de ningún otro en favor vuestro, sino por nuestra mera liberalidad y con pleno conocimiento... | |||
| De hecho, estas bulas no dejan de hacerle gracia al "católico rey" Fernando, quien para muchos es el modelo de "El Príncipe" de Maquiavelo. Quien pretende conceder y dar islas, tierras y continentes es el mismo a quien él y otros reyes y príncipes italianos e intelectuales de la Europa renacentista le discuten -en escritos y en el mismo campo de batalla- el "poder temporal" del papa en las tierras europeas. | ||||
| Primera Bula Inter Caetera (3 de mayo de 1493) | ...a tenor de las presentes, os donamos, concedemos y asignamos perpetuamente, a vosotros y a vuestros herederos y sucesores en los reinos de Castilla y León, todas y cada una de las islas y tierras predichas y desconocidas que hasta el momento han sido halladas por vuestros enviados y las que se encontrasen en el futuro y que en la actualidad no se encuentren bajo el dominio de ningún otro señor cristiano | |||
| ¿Por qué el sermón del fraile dominico le ha puesto tan nervioso? Estos frailes deben "creer" en esta donación pontificia mucho más que él mismo. Incluso es posible que ninguno de ellos ponga en duda lo que sigue | ||||
| Primera Bula Inter Caetera (3 de mayo de 1493) | junto con todos sus dominios, ciudades, fortalezas, lugares y villas, con todos sus derechos, jurisdicciones correspondientes y con todas sus pertenencias; | |||
| ¿Quién, entre sus súbditos -se pregunta el rey-, en estos últimos años ha cuestionado públicamente, por escrito o de palabra, los derechos del Papa de donar y conceder y los derechos del rey de recibir y poseer? ¿Quién ha intentado romper la cadena, tan bien trenzada por teólogos y canonistas, de "Dios - San Pedro - Papa - rey" | ||||
| Primera Bula Inter Caetera (3 de mayo de 1493) | y a vosotros y a vuestros herederos y sucesores os investimos con ellas y os hacemos, constituimos y deputamos señores de las mismas con plena, libre y omnímoda potestad, autoridad y jurisdicción. | |||
| Ahora en el rostro del rey aparece una mueca: se ha encontrado -está leyendo la primera Bula, la del 3 de mayo- con una palabra que no le gusta, "os investimos". Y no le gusta porque puede tener connotaciones de "relaciones feudales", como si él en las nuevas tierras fuese constituido como un señor vasallo del Papa. Menos mal que sus embajadores en Roma lograron suprimir esta palabra en la segunda bula. Ahora lo lee con cara de satisfacción en la copia de la bula que fue redactada un mes más tarde | ||||
| Segunda Bula Inter Caetera (4 de mayo de 1493) | Y a vosotros y a vuestro dichos herederos y sucesores os hacemos, constituimos y deputamos señores de ellas con plena y libre y omnímoda potestad, autoridad y jurisdicción. | |||
| Y el sermón, ¿no es, en sí mismo, una buena prueba de que él ha cumplido la parte que le tocaba de este pacto entre el papado y la Corona? ¿No ha hecho él lo que el Papa le pedía? | ||||
| Primera Bula Inter Caetera (3 de mayo de 1493) | ...destineis a dichas tierras e islas varones probos y temerosos de Dios, peritos y expertos para instruir en la fe católica e imbuir en las buenas costumbres a sus pobladores y habitantes, lo cual nos auguramos y no dudamos que haréis, a causa de vuestra máxima devoción y de vuestra regia magnanimidad | |||
| El
rey (en aquellos años, después de la muerte de su yerno Felipe
el Hermoso, "administrador del Reino de Castilla-León"), a pesar
de la lectura de estas dos bulas sigue preocupado. Ni se mira la llamada
"Bula de Granada" de 1486, que también
se encuentra sobre la mesa, por la cual Inocencio VII les animaba, a él
y a su esposa, la reina Isabel, a acabar por la guerra la reconquista de
las tierras poseidas en la península por los infieles. El Licenciado
Palacios
Rubios, o quien fuese, ya había pensado en ella como un buen
precedente para afirmar sus derechos de conquista sobre aquellas nuevas
tierras. ¡Qué hombre este Palacios Rubios, también
había consultado el Tratado de
Alcacobas de 1497! También ve sobre la mesa el Tratado
de Tordesillas, con la nueva línea que separaba las zonas de
influencia de España y Portugal
Pero el problema estaba en otro lugar... |
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| El sermón de los frailes dominicos
no iba contra los derechos de la Corona a poseer las Nuevas Tierras. El
sermón iba contra la manera práctica de cómo los españoles
trataban a los indios.
Pero los derechos de la Corona a la posesión de las Nuevas Tierras eran "papel mojado" sin esta práctica. Este fue el mensaje que los colonos españoles hicieron llegar al Rey a través de su emisario, el fraile franciscano Fra Alonso del Espinal, enviado a España "para hablar y dar a entender al rey lo que los frailes dominicos habían predicado contra lo que el rey tenía ordenado de "tener indios"; y que teniéndolos la isla estaba poblada de españoles y se sacaba el oro y a sus altezas las rentas se enviaban; y que de otra manera la tierra no se podía sustentar"Ahora era necesario justificar, de alguna manera, las prácticas coloniales de "tener indios"... Ahora era necesario decir que aquello que hacían los españoles contra los indios era una "guerra justa" |
| Año
1513. Sevilla
Una expedición de 2000 hombres está ya preparada, desde hace días, para ir a la conquista de tierras y hombres "a gloria de la cristiandad", a las órdenes de Pedrarias de Avila. ¿Qué
pasa? ¿Por qué no zarpa ya?
Teólogos
y juristas del rey llevan días trabajando duro, para redactar un
conjunto de reglas y normas para que el "trabajo" se haga bien, según
los principios cristianos de la "guerra justa"
Es considerado autor del documento Juan López de Palacios Rubios, el cual -según Bartolomé de Las Casas- "siguió el error del Hostiense” (Enrique de Susa, cardenal obispo de Ostia [+1270]) "cuando trata del título que los reyes de Castilla tienen sobre las Indias". El documento estaba diseñado para ser leído a los enemigos indios antes de la batalla. Su complejo mensaje, incluso si fuera entregado de una manera audible y en un lenguaje inteligible a los indios -condiciones que raramente fueron cumplidas- apuntaba a una conclusión: que la batalla que seguiría, y el sometimiento, y la esclavitud, y la muerte, y el robo, eran la falta de los indios, y no de los españoles. El modo de declarar el Requirimiento se llevada de tal forma que los españoles pudieran justificar su acción de someter y dominar a los nativos El
argumento del Requerimiento era tan simple como audaz: la autoridad del
"adelantado" venía del soberano español; la autoridad de
éste sobre todas las Indias le había sido dada por el Papa;
y éste había sido puesto en el poder por Dios mismo. Fue
un excepcional intento de dar una apariencia cristiana a un proceso de
conquista por la guerra y colorear la expropiación de las nuevas
tierras con la misión civilizadora y religiosa.
¿Qué preferían los comandantes españoles? ¿Una respuesta positiva o una negativa? Pero, a fin de cuentas, los nativos no podían responder ni "Sí" ni "No", ya que ellos no tenían ni idea de lo que decían los españoles. Adviértase la referencia, al final del documento, a la sanción notarial y la confirmación de testimonios, sin los cuales ningún requerimiento podría ser totalmente válido. Tanto Las Casas como Vitoria denunciaron el documento y su práctica. Las Casas dice: "Es una burla de la verdad y de la justicvia y un gran insulto a nuestra fe cristiana y a la piedad y caridad de Jesucristo, y no tiene ninguna legalidad". El Requerimiento continuó siendo usado durante décadas. Una real instrucción al Virrey del Perú en 1556 le concede a él la misma autoridad para someter y subyugar a los nativos americanos si éstos no reciben a los predicadores religiosos. Bajo Carlos V (1500-1558), fue determinado que, después de haber dado a los indios un amplio tiempo para decidirse o no a convertirse, si ellos rehusaban la fe, podían justificadamente ser atacados por las armas, puestos en esclavitud y sus propiedades tomadas. |
| EL TEXTO | EL REQUERIMIENTO | |||
| De parte del
rey, Don Fernando, y de su hija, Doña Juana, reina de Castilla y
León, domadores de pueblos bárbaros, nosotros sus siervos,
os notificamos y os hacemos saber, como mejor podemos,
Que Dios nuestro Señor, uno y eterno, creó el cielo y la tierra, y un hombre y una mujer, de quien nos y vosotros y todos los hombres del mundo fueron y son descendientes y procreados, y todos los que después de nosotros vinieran. Mas por la muchedumbre de la generación que de estos ha salido desde [hace] cinco mil y hasta más años que el mundo fue creado, fue necesario que los unos hombres fuesen por una parte y otros por otra, y se dividiesen por muchos Reinos y provincias, que en una sola no se podían sostener y conservar. De todas estas gentes Dios nuestro Señor dio cargo a uno, que fue llamado San Pedro, para que de todos los hombres del mundo fuese señor y superior a quien todos obedeciesen, y fue cabeza de todo el linaje humano, dondequiera que los hombres viniesen en cualquier ley, secta o creencia; y dióle todo el mundo por su Reino y jurisdicción, y como quiera que él mandó poner su silla en Roma, como en lugar más aparejado para regir el mundo, y juzgar y gobernar a todas las gentes, cristianos, moros, judíos, gentiles o de cualquier otra secta o creencia que fueren. A este llamaron Papa, porque quiere decir, admirable, padre mayor y gobernador de todos los hombres. A este San Pedro obedecieron y tomaron por señor, Rey y superior del universo los que en aquel tiempo vivían, y así mismo han tenido a todos los otros que después de él fueron elegidos al pontificado, y así se ha continuado hasta ahora, y continuará hasta que el mundo se acabe. Uno de los Pontífices pasados que en lugar de éste sucedió en aquella dignidad y silla que he dicho, como señor del mundo hizo donación de estas islas y tierra firme del mar Océano a los dichos Rey y Reina y sus sucesores en estos Reinos, con todo lo que en ella hay, según se contiene en ciertas escrituras que sobre ello pasaron, según se ha dicho, que podréis ver si quisieseis. Así que sus Majestades son Reyes y señores de estas islas y tierra firme por virtud de la dicha donación; y como a tales Reyes y señores algunas islas más y casi todas a quien esto ha sido notificado, han recibido a sus Majestades, y los han obedecido y servido y sirven como súbditos lo deben hacer, y con buena voluntad y sin ninguna resistencia y luego sin dilación, como fueron informados de los susodichos, obedecieron y recibieron los varones religiosos que sus Altezas les enviaban para que les predicasen y enseñasen nuestra Santa Fe y todos ellos de su libre, agradable voluntad, sin premio ni condición alguna, se tornaron cristianos y lo son, y sus Majestades los recibieron alegre y benignamente, y así los mandaron tratar como a los otros súbditos y vasallos; y vosotros sois tenidos y obligados a hacer lo mismo. Por ende, como mejor podemos, os rogamos y requerimos que entendáis bien esto que os hemos dicho, y toméis para entenderlo y deliberar sobre ello el tiempo que fuere justo, y reconozcáis a la Iglesia por señora y superiora del universo mundo, y al Sumo Pontífice, llamado Papa, en su nombre, y al Rey y Reina doña Juana, nuestros señores, en su lugar, como a superiores y Reyes de esas islas y tierra firme, por virtud de la dicha donación y consintáis y deis lugar que estos padres religiosos os declaren y prediquen lo susodicho. Si así lo hicieseis, haréis bien, y aquello que sois tenidos y obligados, y sus Altezas y nos en su nombre, os recibiremos con todo amor y caridad, y os dejaremos vuestras mujeres e hijos y haciendas libres y sin servidumbre, para que de ellas y de vosotros hagáis libremente lo que quisieseis y por bien tuvieseis, y no os compelerán a que os tornéis cristianos, salvo si vosotros informados de la verdad os quisieseis convertir a nuestra santa Fe Católica, como lo han hecho casi todos los vecinos de las otras islas, y allende de esto sus Majestades os concederán privilegios y exenciones, y os harán muchas mercedes. Y si así no lo hicieseis o en ello maliciosamente pusieseis dilación, os certifico que con la ayuda de Dios, nosotros entraremos poderosamente contra vosotros, y os haremos guerra por todas las partes y maneras que pudiéramos, y os sujetaremos al yugo y obediencia de la Iglesia y de sus Majestades, y tomaremos vuestras personas y de vuestras mujeres e hijos y los haremos esclavos, y como tales los venderemos y dispondremos de ellos como sus Majestades mandaren, y os tomaremos vuestros bienes, y os haremos todos los males y daños que pudiéramos, como a vasallos que no obedecen ni quieren recibir a su señor y le resisten y contradicen; y protestamos que las muertes y daños que de ello se siguiesen sea a vuestra culpa y no de sus Majestades, ni nuestra, ni de estos caballeros que con nosotros vienen. Y de como lo decimos y requerimos pedimos al presente escribano que nos lo dé por testimonio signado, y a los presente rogamos que de ello sean testigos. |
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Si
quieres saber más:
Juicio
que Bartolomé de las Casas y el cronista Oviedo hicieron del famoso
requerimiento
Un diálogo - discusión entre un tal "H" y un tal Miguel Angel García Olmo
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| La
Iglesia, en buena justicia, sería declarada, al menos, "cómplice
necesario" del robo y genocidio americano. Yo diría que fue "coautor".
Su obligación, la que ella misma impone, sería la restitución
de lo robado.
Una
manera simbólica (no sería sólo simbólica)
sería la retirada de todo el personal (curas, monjas, voluntarios...)
extranjero. La manera real de restituir (pero ya sé que ésta
no la puedo ni pedir) sería dar todo lo que el Vaticano tiene (incluso
los museos) a los pueblos indígenas
¿Qué
adoraran? Los indios tenían bien claro que los españoles
adoraban el oro. Y deberían tener razón...
De
una carta mía
a una religiosa |
Me
pregunto, ¿los que quieren hacer una “celebración” por el
V Centenario conocerán esto?
La mejor memoria de estos años sería el proponer y el luchar porque los indígenas recuperen sus derechos al territorio de abajo y de arriba. Estoy hablando de la cosmogonía indígena y de la tierra para vivir y para ser. Yo creo que los indígenas sí perdonaremos lo que hicieron. Pero hoy, ¿qué actitud tomar ante lo que está sucediendo? ¿Volverá el territorio que el indígena necesita para continuar en la historia, para tener mejor salud? Estamos tocando la llaga. |
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Diálogo
en el Plenario
después de la ponencia de Mons. Samuel Ruíz García: La Biblia, paradigma de la Teología India Primer Encuentro Taller Latinoamericano de Teología India México 1990 |
Gracias por la visita |
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| El sermón | ¿Clandestinos? |
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| de "Teología India" | ||||
| De "Mis obras completas" |
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| Carta
abierta
de: movimientos indígenas a: Juan Pablo II asunto: visita al Perú
Por favor, tome de nuevo su Biblia y devuélvala a nuestros opresores, porque ellos necesitan sus preceptos morales más que nosotros. Porque desde la llegada de Cristóbal Colón se impuso a la América, con la fuerza, una cultura, una lengua, una religión y unos valores propios de Europa. La Biblia llegó a nosotros como parte del cambio colonial impuesto. Ella fue el arma ideológica de ese asalto colonialista. La espada española, que de día atacaba y asesinaba el cuerpo de los indios, de noche se convertía en la cruz que atacaba el alma india. |