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A mediados de los años setenta, aquellos años en los cuales España cambiaba (sin entrar ahora a discutir en qué medida o en qué profundidad) su fisonomía política, estuvo de moda (en el buen sentido de la palabra) en los ambientes de las comunidades cristianas populares, un pequeño libro de un portugués, Fernando Belo, titulado Una lectura política del evangelio, el hermano pequeño o el resumen de un libro más gordo con el título de Una lectura materialista del evangelio de Marcos.
(La lectura de este libro todavía la recomiendo)
Quizás, cuando empezamos una vez más este período de las fiestas navideñas, cristianos comprometidos y cristianas comprometidas, puedan decirse:
Por unos días dejémosnos de políticas. Disfrutemos de la Navidad, del Dios que viene a nosotros. Dejémosnos cautivar por las narraciones evangélicas...
Miremos las figuras del belén. Un niño en un pesebre, una madre-virgen, unos pastores, un coro de ángeles, unos magos, una estrella, un cántico de paz... Y también aquellas que la piedad poplar añadió -quizás sin saber que seguía los viejos mitos de la humanidad- la del buey y la del burrico. Quizás, incluso, el popular "caganer" nos transmite un mensaje muy humano...
Pero una lectura atenta de estas narraciones evangélicas de la infancia no nos permiten este tipo de bucólica tranquilidad. El evangelio de Mateo nos habla
Por su lado, Lucas también sitúa los acontecimientos en los tiempos de Herodes, rey de Judea (Lc 1, 5), y nos habla
Ciertamente, si alguien quiere pasar las fiestas de Navidad en paz, mejor es que cante villancicos delante del belén y que deje, para pasadas las fiestas, la lectura de las narraciones evangélicas, una lectura que no puede dejar de ser -si nos atrevemos a escuchar todas sus resonancias- una lectura política.
El relato de Mateo de la infancia (sus dos primeros capítulos) quiere recordar la confrontación entre el Faraón de Egipto y Moisés: Jesús será el nuevo Moisés, el liberador de su pueblo de la opresión faraónica.
En el libro del Éxodo podemos descobrir que el proyecto de Moisés no és sólo hacer salir a su pueblo de Egipto, sino que es crear una sociedad alternativa, una nueva realidad social, que surgirá de una concepción -también alternativa- de Dios.
Aquellos hombres y mujeres que, formados
en orden
de batalla
, salieron de Egipto, participaban, quizás sin
saberlo -y de aquí la tentación de querer volver a las
ollas de carne de Egipto
, su revuelta de los
días de Masá
y Meribá, cuando se querellaron
con Dios preguntando: "El
Señor, ¿está o no está con nosotros?"
-, en la
creación de una nueva comunidad social, la cual tenía una
ley fundamental: que cada uno tenga lo
que pueda comer
.
La historia de Moisés, que yace en el trasfondo de
la historia de Jesús, es haber captado que un Dios totalmente
libre -libre para manifetarse
, libre delante del modelo
socio-económico de la sociedad
, libre para hacer
distinciones entre uno y otro
, libre para escuchar el clamor de los esclavos
, libre de toda
manera de entender la divinidad definida por el imperio
- es quien
puede engendrar, constituir una sociedad de justicia humana.
Un Dios alternativo para una sociedad alternativa. No
entenderemos las narraciones evangélicas de Navidad si no
llegamos a descubrir en ellas las palabras anárquicas del
evangelio: No ha de ser así entre
vosotros
.
Lecturas recomendadas
La alternativa mosaica
Moisés y el Faraón
El evangelio de Lucas es más valiente. Mateo se
había opuesto a un "segunda división" y de mala
reputación: Augusto había dicho de Herodes que era
mejor ser uno de sus puercos que un hijo suyo
.
Lucas es más valiente. Si Mateo, al poner la
genealogía de Jesús llega hasta Abraham, Lucas la hace
llegar hasta Adán: ...hijo de Set,
hijo de Adán,
hijo de Dios
. Lucas puede tener una comprensión
más
universalista, más globalizadora.
Ahora la confrontación no será entre Jesús y un "reyezuelo" autonómico, sino con el mismo emperador de todo el mundo. Si la narración del evangelio de Lucas del nacimiento de Jesús comienza, de una manera un poco solemne, con el nombre de Augusto, por alguna cosa debe ser...
¿Quién es este César Augusto?
Pienso que un sermón de la noche de Navidad que no dedique tres minutos a este nombre es un sermón que no llega a transmitir todo lo que el evangelista nos ha querido decir.
Tres minutos, ¿para decir qué?
Son ciudades que no quedarían muy lejos del lugar donde Lucas escribía su evangelio.
Si el sermón lo hiciera un buen "tarragoní", con toda seguridad, se alargaría todavía un poco más para decirnos que el decreto de empadronamiento lo firmó Augusto desde la "ventana del mandato", un ventanal que existía en la fachada oriental del llamado "Palacio de Augusto", el cual -si no me equivoco- es el que actualemente llamamos "Casa de Pilato" (el ventanal y la correspondiente fachada fueron destruidas el año 1813).
Prescindiendo de estas tradiciones locales, vemos que el relato evangélico de Lucas enfrenta cara a cara el emperador de Roma y el niño nacido en un pesebre...
...y los une (al emperador de Roma y al hijo de unos campesino judíos; a Roma y al pequeño pueblo de Belén) por un decreto de empadronamiento de alcance universal. En el sermón no sería necesario discutir si este decreto imperial existió o no, pero sí exlicar el sentido teológico que el evangelista le quiso dar.
Lectura recomendada
Posibles traducciones
de este versículo
No estaría de más, aunque sólo fuera de pasada, recordar cómo se enfadó el Señor Yahvé cuando David tuvo la ocurrencia de hacer un censo a todo su pueblo (Segundo libro de Samuel, cap. 24). Las revueltas producidas cuando el censo de Quirino, como recordaba Gamaliel (Ac 5, 37) y lo recogía Josefo, el historiador judío (Ant XVIII, i, 1 y 6).
Un decreto del Faraón fue decreto de muerte para todos los niños hebreos
Entonces el Fraón ordenó a todos sus
hombres: Cuando les nazca un niño, echadlo al Nilo; si es
niña, dejadla con vida.![]()
El decreto de Herodes era decreto de muerte para todos los niños de Belén.
Herodes montó en cólera y mandó
matar a todos los niños de dos años para abajo en
Belén y sus alrededores![]()
El decreto del emperador, ¿era también un decreto de muerte?
Lo que el evangelio nos dice es que este niño nacido en Belén, la ciudad de David, acabó su vida en la cruz acusado de que anda amotinando a nuestro pueblo, oponiéndose a que pague tributos al emperador y diciendo que él es Mesías y rey (Lc 23, 2)
Lectura recomendada
El censo de Quirino
Acabaré recordando lo que san Ignacio dice en sus Exercicios Spirituales:
Tercero: mirar y considerar lo que hacen, así como es el camino y trabajar, para que el Señor sea nascido en summa pobreza...
...y a cabo de tantos trabajos, de hambre, de sed, de calor y de frío, de injurias y afrentas, para morir en cruz...
San Ignacio -permitidme que os lo diga- se equivoca en la primera parte y acierta en la segunda
El camino que va de Nazaret a Belén no conduce a la "summa pobreza", sino "para que el Señor sea nascido" en realeza y divinidad. ¿Cómo afirmar la mesianidad davídica de quien no ha nacido en Belén, la ciudad de David? Y los dioses no acostumbran a nacer en sus casas...
Pero el camino que se origina en Belén, la confrontación entre el anunciado "Salvador del pueblo" y el que la propaganda imperial enaltecía como "Salvador de todo el mundo", acaba en la cruz. Aquí, Ignacio, ha hecho una buena lectura de estas narraciones evangélicas de la infancia de Jesús.
Lectura recomendada
Siempre una
noche
Un texto de Eugen Drewermann
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Ara
Pacis Augustae Altar conmemorativo mandado construir por el emperador Augusto en el Campo de marte de Roma, entre los años 13 a.C. y 9 a.C., considerado como una de las mejores obras, y de las más características, del arte romano de la época. Era un espacio cuadrado, a cielo abierto, con un altar en el centro. Las excavaciones de 1937 permitiron reconstruirlo muy cerca del lugar originario. Las paredes tienen relieves, por dentro y por fuera, glorificando Roma y Augusto y a su familia: procesión cívica de consagración del monumento en la cual están representados el emperador y sus allegados, y alegorías a la fundación de Roma. De la Enciclopèdia Catalana |
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Aún antes del nacimiento del Redentor han tratado los panegiristas de Tarragona de hacer intervenir su secular fama en los preliminares de aquel fausto acontecimiento, el más grande de la historia de la humanidad, y así como el Gerundense en su Paralipomenon aseguró que el decreto de Augusto ordenando el empadronamiento de los súbditos del Imperio (Evangelio de San Lucas) que obligó a la Santísima Virgen a trasladarse a Bethlem, fue refrendado durante la estancia del emperador en Tarragona (Datum Tarracone), y llevaba fecha de la Era española, asertos desmentidos por D. Antonio Agustín, Morales, el P. Flórez y otros; así no faltó historiador que se entretuvo en demostrar que la legión tarraonense fue la encargada de llevar a efecto la sentencia contra el Justo, dictada por el pretor Poncio Pilatos.
El Paralipomenon Hispaniae libri decem, la obra más importante y extensa de Joan Margarit i Pau, obispo de Girona, cardenal y màximo representante de la historiografía humanística de la Corona de Aragón en el siglo XV
De la primera opinión nació la inventiva de señalar el sitio donde fue promulgado el decreto imperial, y con posterioridad al libro de Pons de Icart comenzó a titularse ventana del mandato cierto ventanal que existía en la fachada oriental del pretorio tarraconense, denominado comúnmente palacio de Augusto, derruido cuando la voladura de parte de aquel edificio en 1813; contribuyendo a fortalecer la tradición, la circunstancia de que por la contextura de la obra y el grosor de sus paredes no penetraban en ningún tiempo del año los rayos del sol en el interior de la habitación
Pons de Icart dedica todo el capítulo XXXI, fol. 182, de su obra Grandezas de Tarragona, a propalar las opiniones sostenidas luego por el Gerundense, y sin embargo, no da cuenta de la tradición de la ventana del mandato, nacida, sin duda, con posterioridad a aquel interesante libro.