
Algunas opiniones aseguran que sólo son rumores sin fundamento, en cambio otras voces afirman que se trata de noticias reales sobre la posible existencia de un plan del Gobierno ZP para reducir las tropas en Ceuta y Melilla. Sea como fuere, por si acaso la cosa va en serio, tal idea, aún suponiéndola hipotética, resultaría negativa para ambas ciudades.
Reconozco que no soy muy militarista que digamos, sino más bien todo lo contrario y sueño con un mundo sin armas o sin guerras ni ejércitos, pero por desgracia no es posible. Soy partidario de la reducción de tropas dentro y fuera de nuestras fronteras e incluso de la retirada de éstas de aquellos escenarios internacionales conflictivos y escasamente rentables por muy humanitarios que parezcan, cuanto menos, de limitar la estancia en tales zonas. Sin embargo, en el caso de Ceuta y Melilla, me permito la excepción y la contradicción, porque son otro cantar.
A las connotaciones sentimentales, históricas y sociales de arraigo e integración del colectivo militar con las poblaciones civiles ceutí y melillense o la explicación económica-fiscal-financiera, cabe añadir los intereses estratégico-territoriales -verdaderos asuntos de Estado desde antaño- de ambas ciudades españolas norteafricanas.
Sería desacertado, un error político, reducir los actuales contingentes militares en Ceuta y Melilla que ya son de por si, quizás, algo insuficientes para garantizar la seguridad, la protección y la defensa ante cualquier eventualidad, de sus respectivas poblaciones. Habrá quienes opinen que sobran o que faltan militares en las ciudades autónomas, no es mi intención dilucidar este asunto estadístico sino hacer reflexionar sobre la necesidad de mantener al menos los actuales contingentes.
Cualquier reducción de tropas, por mínima que pudiera ser, en Ceuta y Melilla tendría fatales consecuencias y produciría un impacto. Económicamente hablando, el colectivo militar aporta beneficios, invierte, genera. Socialmente, la fusión Ejército-Sociedad Civil quedaría debilitada y descendería el censo de población. En términos estratégicos, geográficos y territoriales; ambas ciudades con pequeñas áreas de término municipal y rodeadas de mar y de tierra marroquí, serían más vulnerables a cualquier eventualidad por muy novelesca que parezca, llámese de orden público como las avalanchas fronterizas o de seguridad como una hipotética amenaza desde Marruecos.
El Ministerio de Defensa debería no tocar el tema y dejar las cosas como están. La seguridad y la tranquilidad de ceutíes y melillenses está por encima de todo y debe primar. El actual contingente militar en ambas ciudades es suficiente para cubrir las necesidades de sus habitantes y tenerlos bien protegidos. Reducirlo sería negativo.
A todo ello, los presidentes ceuti y melillense, Vivas e Imbroda, ya han exigido al Ministerio que no reduzca las tropas. Ahora toca que sus poblaciones se manifiesten al respecto a través de escritos al ministro y publicaciones en prensa desde las diversas asociaciones, entidades y colectivos. Que la voz de Ceuta y Melilla se oiga en Madrid: No a la reducción de tropas.
José Sogorb
Escritor, blogger y periodista (articulista-columnista)
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