BLOCAOS Y "PACOS"

 

    Con motivo de mi articulo titulado "La aviación Española", donde describía el comportamiento de nuestros aviadores en la guerra contra los Rifeños, al profundizar en aquellos acontecimientos históricos y sumergirme en viejos legajos y expedientes de aquella época, año 1.911, por todas partes encontraba entre aquellos documentos, un argot propio de las guerras africanas y constantemente en las crónicas periodísticas, aparecían las palabras "aguada", "blocao", "descubierta" y "pacos".

    Como quiera que la curiosidad me acuciaba, sobretodo por las palabras "blocao" y "pacos", pues las otras dos se dejaban traslucir perfectamente su significado, me dediqué a seguirles la pista, no solamente en su dimensión fonética, que quizás se puedan encontrar en cualquier libro de consulta, sino lo que era más importante para mi, su dimensión romántica, pues estaban asociadas al sentir popular de aquellos años.

    Los "blocaos" eran pequeños fortines, guarnecidos por una escuadra, un pelotón o como máximo una sección de Infantería. Su nombre, aunque hoy casi posea credenciales de casticismo, no es español: es la corrupción fonética y ortográfica del inglés "block-house".Los blocaos tuvieron su historia. Algunos hubieron de aguantar verdaderos ataques enemigos y se defendieron de ellos bajo el mando de un Cabo o de un Sargento con agallas de centurión.

    Otras veces, la vida del blocao era aburrida, monótona, matizada por el único y gran acontecimiento de la llegada del cartero con noticias para la minúscula guarnición. El soldado que recibía carta se la guardaba en el bolsillo hasta que la leía de "pe a pa" en cualquier rincón solitario, bisbiseando su contenido como se bisbisea una oración.

    Aquellas cartas de aquella época empezaban siempre igual: "Me alegraré que al recibo de ésta te encuentres bien; yo bien, a Dios gracia". Y también terminaban siempre de la misma manera: "Tu hermano que lo es......

    Las novias aparte de la forma ritual, llevaban al lado de la firma unos trazos en forma de cruz, que significaban besos. Novias hubo cuyo desparpajo llegó al límite de poner en una esquina de la carta aquello de "besa aquí, que aquí besé yo". El que en el bolsillo de algún soldado muerto encontraba una carta como éstas, quedaba marcado para toda la vida..

    La otra palabra que se usó mucho en dicha contienda, fue la de "paco". Se decía: "Lo mató un paco", "recibió un pacazo"..... Y en los partes oficiales de guerra se leía: "En el sector tal, nada más que el acostumbrado paqueo".

    "Paco" es una palabra onomatopéyica que se refiere a los dos sonidos sucesivos que produce el disparo solitario de un fusil distante. La explicación de éste fenómeno acústico es la siguiente: cuando se dispara un fusil y el proyectil avanza con velocidad superior a la del sonido, el primer sonido que percibe el observador desplazado lateralmente con relación a la dirección del disparo -plano de tiro- es el chasquido, que produce la onda de choque originada por el proyectil al rasgar violentamente las capas del aire; el segundo es el que se debe a la onda de la boca engendrada por la detonación producida por el proyectil al atravesar la boca de fuego del arma, que propagándose a la velocidad del sonido, llega al oído momentos después del chasquido.

    El efecto ocasionado por la percepción sucesiva de ambos sonido es análogo al que produce la pronunciación de las sílabas "paco".

    El rifeño sabía defenderse y se defendía. Era un buen guerrero. Le venía de raza. Agazapado en el terreno, con vista de lince y paciencia infinita, esperaba el paso de una columna, de la descubierta o de la aguada. Y disparaba. Su disparo era seguro, certero. Primero se oía un chasquido, claro y seco; después la detonación, amplia y sonora: "pa....cum....".

    De la acústica de éste disparo -¡pa-cum!- vino su nombre, "paco" con el que se designaba al tirador y al tiro. Cazar a un "paco" era una victoria individual, no pequeña, para aquellos soldados españoles.

RASCAYÚ.........

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