"ESTE PAÍS" "ESTE ESTADO"

¡COÑO!¡ESPAÑA!

 

Vivimos en un mundo de mojigatería, hipocresía, sutileza y banalidad, queremos encorsetar nuestro lenguaje y con ello desterrar palabras inconvenientes o malsonantes para algunos oídos, en definitiva lo que se quiere es envolverlo todo en una capa de papel de celofán aséptico, de forma que no puedan herir sensibilidades.

Se piensa que de ése modo, se está ayudando al idioma, sin embargo lo que se está haciendo es lastrar al mismo, pues precisamente la fastuosa riqueza que tiene el español, es debido a la gran cantidad de matices, sinónimos y formas estructurales que lo convierten en un idioma único de múltiples facetas.

Se pensará que esto ha sido siempre así, pero nada más lejos de la realidad, pues esa censura previa a utilizar términos con aristas se está imponiendo a golpe de tambor y ha sido importada por toda la cohorte de los políticos y sobretodo por ese nacionalismo trasnochado y caduco, que no solamente nos envenena con sus perniciosas ideas, sino lo más grave es que está mutilando nuestro idioma, pues soslaya a sabiendas, términos y conceptos que sirven para unirnos.

Para no pronunciar la palabra ESPAÑA, efectúan juegos dialécticos y malabares, son adoradores idólatras de la expresión "éste país" o "el Estado" y se ejercitan en su uso con una vehemencia sorprendente, pero se les ve atildados, nimios, pueriles y afectados, realzan todo lo que significa dispersión y alejamiento y rechazan la unión, la concordia, el encuentro, la fusión de valores y formas de vida que se concentran en un ideario ¡ESPAÑA!.

Pero lo más penoso de todo éste asunto, es que el resto de ciudadanos nos hemos dejado llevar por esa riada de fango y lodo, que cubre y tapa cualquier grieta por donde pueda aflorar la libertad y el raciocinio y aprovechándose de su prudencia, han manipulado el lenguaje, el cual inconscientemente se ha adoptado, así como su terminología.

Sin embargo para aquellos que se han atrevido a saltar las barreras impuestas, les espera el averno, las tinieblas y la incomprensión, son tratados como verdaderos apestados, pues por el mero hecho de decir España o Español, son considerados fachas, franquistas, caducos y todos los epítetos habidos y por haber, ésas palabras son tabú, están prohibidas y desterradas; el pensamiento nacionalista es excluyente y todo lo que no pertenece a su mundo es malo y pecaminoso, han tenido hasta la desfachatez de decir que España no es una nación.

En fin esperemos que ése rodar cuesta abajo se detenga y éste sarampión desaparezca para dejar paso al remanso y la paz que todos necesitamos.

RASCAYÚ ...........

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