LA AVIACIÓN ESPAÑOLA

 

    Ahora que tanto se habla de los americanos, con sus potentes medios aéreos, en sus bombardeos sobre Kabul o Irak. He querido dejar plasmado en las líneas que siguen más adelante mi admiración hacía esos pilotos españoles, que fueron los primeros del mundo en tener una Aviación de Guerra, y de haber efectuado el primer bombardeo de la historia universal al atacar posiciones enemigas en Laucién (Marruecos), el día 5 de Noviembre de 1.913, hace ahora la friolera de 91 años.

    Un Real Decreto de 28 de Febrero de 1.913, creaba el Servicio de Aeronáutica, con dos ramas: Aerostación y Aviación. Y como interés histórico el preámbulo que los justificaba: "Es indudable que el aeroplano, constituye un elemento importante para el servicio de exploración, y podrá con el tiempo tener aplicaciones que aún no resultan prácticas."

    Entre las aplicaciones "que aún no resultan practicas", en Octubre de aquel mismo año, estaban las de bombardeo y ametrallamiento, que harían nacer en ESPAÑA la aviación de combate.

    Se establecía como unidad táctica la escuadrilla.

    En el mes de Agosto de 1.913, el Coronel Vives, Director General de Aeronáutica, va comisionado a Tetuán (Marruecos), para estudiar y proponer al Ministro de la Guerra los elementos que podrían ser necesarios en la zona de influencia española, con objeto de cooperar en las operaciones que se iba a iniciar contra el Raisuni, cabecilla rebelde de la cabila de Beni Arós.

    El 18 de Octubre de 1.913 se recibía en el aeródromo de Cuatro Vientos un telegrama del Ministerio de la Guerra, ordenando formar una escuadrilla para cooperar con el ejercito en África en las operaciones que iban a emprender en Tetuán.

    El Capitán Kindelán leyó con emoción el telegrama que decía: "Con objeto de marchar a África, si lo pide el General Jefe, ordene se prepare con urgencia una escuadrilla y su parque móvil de reserva. Avise cuando esté preparada la operación."

    ESPAÑA iba a ser LA PRIMERA NACIÓN que emplease la aviación en la guerra.

    Dos días después, 20 de Octubre de 1.913, el Capitán Kindelan, jefe de la escuadrilla expedicionaria, contestaba diciendo que todo estaba dispuesto. El día 22 a las doce horas de la mañana, el escalón rodado de la escuadrilla, bajo el mando del Capitán Barrón y Tenientes Olivié, Ríos y Espín, tiene el honor de ser despedidos por la familia real. Salió de Cuatro Vientos, desfiló en formación de honor ante el Rey y siguió por la calle Mayor y Paseo del Prado para llegar a la Estación del Mediodía.

    Embarcó sobre un tren especial, compuesto de cuatro coches para el personal, y un furgón y 20 plataforma para las cajas de aviones, motores y accesorios.

    La escuadrilla se componía de ocho aviones en vuelo y cuatro de repuesto, distribuidos en cuatro aviones tipo "Farman" de 70 HP, cuatro "Lohner" de 90 HP y cuatro "Nieuport" de 50 HP.

    El día 25 de Octubre, en el buque "Almirante Lobo", fue trasladado el material de la escuadrilla expedicionaria, desde Algeciras a Ceuta. Desde el momento de su llegada, el Coronel Vives tomó el mando de la Aeronáutica de África, compuesto por la primera escuadrilla, de reconocimiento y bombardeo y por las unidades de globos.

    El Teniente Alonso, llevando como observador al Alférez Sagasta, despega a las diecisiete horas nueve minutos del día 2 de Noviembre de 1.913, y realiza felizmente el primer vuelo de la Aviación en África. Poco tiempo después , el Infante Don Alfonso y el Capitán Kindelan despegan igualmente, efectuando el segundo vuelo y el primer servicio de reconocimiento desde el aire sobre el campo enemigo. Así escribe ESPAÑA la primera página de la historia universal de la Aviación en guerra.

    Podrán atribuirse los italianos la prioridad en el empleo guerrero de la Aviación, por haber utilizado, en el año 1.911, tres aviones "Bleriot" en misiones de reconocimiento en los cielos de Libia, pero el empleo regular de la Aviación como Arma de Combate, lo inició la escuadrilla mandada por el Capitán Kindelán.

    El día 5 de noviembre los aviones de la escuadrilla efectúan el primer bombardeo de la historia, atacando con bombas las posiciones enemigas de Lucien.

    El día 19 de noviembre el cielo amanece claro y despejado en el Marruecos español. Sobre Tetúan, abre el alba su abanico de colores y todo hace prever buen tiempo. Es el clásico día de "sol y moscas" con el que sueñan todos los aviadores. Y, efectivamente, en el aeródromo de campaña de Adir los biplanos "Farman", ronronean anticipándose al placer del vuelo. Los mecánicos han repasado punto por punto el funcionamiento de las máquinas.

    Hacia el primero de los aparatos dispuestos en línea, el "MF-1", se dirigen el piloto y su observador. Son el Teniente Ríos y el Capitán Barreiro. Han recibido órdenes de realizar un vuelo de reconocimiento sobre el Monte Cónico. Una vez despegado y cuando sobrevuelan posiciones enemigas, el cielo se cubre de nubes, lo que obliga a nuestros aviadores a volar a un nivel muy inferior al que sería prudente mantener. Pronto, el cielo se llena de zumbidos y de pronto Ríos siente un dolor agudo en el vientre, la sangre mancha ya el uniforme, fluyendo por los bordes de la herida. Simultáneamente, nota una fuerte sacudida en una pierna que le flaquea en su presión sobre los mandos. Ríos se ve entonces obligado a virar al aeródromo poniendo rumbo a Tetuán.

    Aprovecha la disposición favorable de los alrededores del poblado enemigo de Zuitin y toma tierra. Los moros creyendo que el avión está inutilizado, se disponen a impedir que lo retiren y sus mejores tiradores se dirigen al lugar desde el que pueden hacer fuego eficaz contra el "pájaro tontón" abatido. Pero, cuando ya lo creían definitivamente inutilizado, oyen con asombro supersticioso el rugir del motor, ven como el aeroplano inicia su carrera por el campo y poco a poco empieza a despegar de la tierra y se eleva majestuosamente, para dirigirse bajo un fuego nutrido, impasible, como vencedor inmortal de un naufragio de varios días que no logró impedir su vuelo, hacia el aeródromo de Tetuán.

    Ríos dirige su aeroplano al campamento y a pesar de sufrir los efectos de sus graves heridas, logra tomar tierra, entre tiendas y piedras, sin que el avión sufra la más insignificante avería. Trasladados al hospital en estado grave, el Teniente Ríos presentaba dos heridas, una en el vientre y otra en las piernas; y el Capitán Barreiros había recibido un balazo en el vientre. Los impactos observados en el avión habían sido disparados con fusiles tipo "Mauser".

    El Rey como Jefe del Ejercito, decide al momento premiar la hazaña y dirige al General Marina el telegrama siguiente: "Ruego a V.E. participe a los aviadores heridos, que les asciendo al grado superior y que les felicito por su brillante conducta, así como por el valor y serenidad de que han dado prueba. Déles V.E. un abrazo en mi nombre y lleve éstas felicitaciones a la Orden del día de los Ejércitos de Tierra y Mar. Le saluda afectuosamente.-Alfonso."

    El 20 del mismo mes, el Alto Comisario de ESPAÑA en Marruecos a propuesta del Jefe de Aviación de Tetuán, ordena la apertura de juicio para la concesión de la Cruz de San Fernando conjuntamente al Capitán de Ingenieros D. Manuel Barreiro Álvarez y al Teniente de Infantería D. Julio Ríos Angueso, por los hechos referidos.

    Por Real Orden Circular de 10 de Julio de 1.914, les es denegados a los citados oficiales su ingreso en la Orden de San Fernando, no por falta de méritos para ello, sino por estimar el Consejo Supremo de Guerra y Marina que los hechos realizados, por estos aviadores, no entraban de lleno en los requisitos exigidos por el Reglamento de la Orden de 18 de Mayo de 1.862. Naturalmente, en aquella fecha no se había previsto que pudiera producirse el caso. Sólo al reformarse el Reglamento por Real Decreto de 5 de Julio de 1.920, al contemplar los nuevos "elementos de combate", se le concede al Teniente Ríos la Cruz de San Fernando, siendo el primer oficial al que se le aplica el Reglamento modificado.

    Era la primera Laureada que se concedía a los aviadores. La recién nacida Aviación entraba con todo honor en el difícil campo del heroísmo, y los Ejércitos de Tierra y Mar abrían los brazos a sus nuevos camaradas, que iniciaban en el aire un camino que daría muchas jornadas de gloria a la Patria.

RASCAYÚ.........

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