¿PERDÓN DE QUÉ?
¿Perdón de qué?
Desde luego es inaudito el atrevimiento, de éstos irredentos, que capitaneados por el Partido Nacionalista Vasco y secundados por los Comunistas y Socialistas, pretenden que los españoles, pidamos perdón por los sucesos acaecidos durante la guerra civil. Hay que tener poca vergüenza, para que después de las atrocidades cometidas por ésta plaga de menesterosos, encima tengamos que rendirles pleitesía y doblar las rodillas.
Ya no se conforman que, todavía tengamos que soportar a la banda terrorista ETA, sino que además nos quieren castigar con la pena accesoria de cargar como culpables de los hechos que ocurrieron en aquella época.
¡Que pronto se olvida todo!. Ya desde 1.934, ESPAÑA entera se estremeció de horror ante el espectáculo dantesco, que ensangrentaron el suelo asturiano: templos incendiados, sacerdotes fusilados, niños asesinados, religiosos exterminados, simples ciudadanos perseguidos y eliminados.
De lo que podía dar de sí un régimen anarquista, fué una muestra elocuente lo que pasó en la revolución de Asturias: En Mieres, destrucción de los Archivos Judiciales y Municipales e incendio del Convento de los PP. Pasionistas, con muerte de cuatro novicios, cuyos cadáveres fueron arrojados al río; en Rebolleda y Valdecuna, los párrocos asesinados a culatazos; en Sama, 80 Guardias Civiles, exterminados con caracteres canibalescos, danzaron sobre ellos y les pincharon a algunos los globos oculares, y el párroco asesinado, así como varios ingenieros fusilados; en Ujo, dos jesuitas muertos; muertos asímismo, los párrocos de Moreda, de Sama y varios de la capital; en Turon, asesinados 8 hermanos de la Doctrina Cristiana y un Pasionista; en Oviedo, fusilamiento, de muchos sacerdotes y religiosos, entre ellos el Prior de los Carmelitas, el Rector de los Paules, el Provisor de la Diócesis, el Secretario del Obispo y ocho seminaristas.
Las iglesias fueron sistemáticamente saqueadas e incendiadas, así como el convento de Santo Domingo y la Cámara Santa, que contenía famosos riquezas artísticas. La misma suerte corrieron el Instituto, el Monasterio de San Pelayo y la Universidad, que ardió con gran parte de su biblioteca. Según consta en la Cámara de la Propiedad, los edificios destruidos en aquella revolución fueron 935: 63 iglesias, 26 fábricas, 58 puentes, 750 edificios públicos y 63 edificios particulares. Muchos bancos fueron saqueados y robados. Todos sabemos lo que sucedió cuando estos irredentos, se reunieron para ejecutar su programa de exterminio; cuando a las exigencias de una doctrina sin piedad se juntaron todos los instintos de la fiera.
Es escalofriante el número de religiosos y sacerdotes asesinados en la zona anarquista. Hasta ahora se han podido recoger los nombres y los datos de 7.287; de ellos, 12 Obispos, un Administrador Apostólico, 4.266 sacerdotes seculares, 2.489 religiosos, 283 religiosas y 249 seminaristas.
Fueron detenidos y asesinados en poder de los irredentos, los Obispos: de Jaén, D. Manuel Basulto Jiménez; de Lérida, P.Silvio Huix Miralpeix; de Segorbe, D. Miguel Serra Sucarrats; de Teruel, Fray Anselmo Polanco y Fontecha; de Barcelona, D. Manuel Irurita Almandoz; de Cuenca, D. Cruz Laplana Laguna; de Siguenza, D. Eustaquio Nieto Martín; de Almería, D. Diego Ventaja Milán; de Guadix, D. Manuel Medina Olmos; de Ciudad Real, D. Narciso de Estenaga y Echevarría; Auxiliares de Tarragona, D. Manuel Borras Ferrer; titular de Urea en Epiro y Administrador Apostólico de Barbastro, D. Florencio Barroso y el Administrador Apostólico de Orihuela, D. Juan de Dios Ponce.
Podría continuar y llenar un camión de hojas manuscritas, de las hazañas de éstos degenerados.
¿Perdón de qué?
Menos mal que la historia está ahí y estos son hechos con nombres y apellidos, aquí no se inventa nada. Ya sé que en una guerra hay vandalismos por todas partes, pero la de éstos degenerados que empezaron con la revolución de Asturias en el año 1.934, no tiene parangón. Se les debería caer la cara de vergüenza.
¿Perdón de qué?
RASCAYÚ................
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