¡POBRE ESPAÑA! ¡EN QUE MANOS HEMOS CAÍDO!
¡Pobre España! ¡En que manos hemos caído!. Si hace años me hubieran dicho lo que iba a ocurrir, no me lo hubiera creído. Una de las cosas que tenían más claras los gobiernos anteriores, sean del signo que fueran, era la lucha contra el terrorismo, esa bestia, fea e inmunda que alentada por los nacionalismos irredentos, pretende cuartear y amputar una parte del territorio nacional.
El anterior gobierno de José María Aznar, abrió importantes brechas en la organización asesina etarra, acorralando a la fiera, hasta meterla en su cubil. No se ahorraron esfuerzos y tanto desde el legislativo, donde se pusieron en marcha leyes represivas contra éstos canallas, como por parte del ejecutivo, que se movió por todos los países y organizaciones internacionales, para que fueran declaradas terroristas, así como el impulso y apoyo que recibieron las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, dieron como resultado el prácticamente desmantelamiento de ésta banda de menesterosos.
Pero desde la masacre del 11 M., todo ésto cambió, pues el nuevo gobierno, que fué aupado al poder debido a la manipulación de este suceso, quiso hacer desaparecer su mancha y todo signo de su ilegitimidad, poniendo desde un primer momento, cortapisas y freno a la Comisión de Investigación Parlamentaria creada al efecto y lo más grave de todo, insistiendo en colaboración con los medios afines, así como de titiriteros y saltimbanqui, de culpar al anterior gobierno de ser con su actitud el promotor de ésta matanza, hecho que nos parece de una indignidad absoluta, pues a ningún gobierno democrático se le puede culpar de un acto terrorista. Son los asesinos los únicos responsables de la sangre vertida, y empecinarse en el error sólo sirve para añadir, más incertidumbre, más riesgo, a la seguridad de todos. Nunca pudo ser legítima la utilización electoral de la tragedia, como lo hizo el partido socialista.
A partir de aquí el nuevo timonel, representado en la figura de Zapatero, hizo un giro de 180 grados, a la política antiterrorista, y las víctimas fueron divididas, según la naturaleza de sus verdugos. Así se da la triste paradoja que aquellos familiares cuyos seres más queridos fueron asesinados por la banda asesina etarra, están siendo ninguneados de una forma descarada, tanto en las asignaciones presupuestarias, como en la concesión de condecoraciones, que sí se hizo con las procedentes de la matanza del 11-M., por suponer que las mismas lo fueron por elementos islamistas, lo que avalaban sus tesis de que la tragedia fué provocada por nuestra alianza con los Estados Unidos en su guerra contra Irak.
Así se diseña una estrategia de acoso y derribo contra la Asociación Víctimas del Terrorismo, que bajo la Presidencia de Francisco José Alcaraz, planta cara al Gobierno Zapatero, denunciando el doble rasero que se está empleando para tratar a las víctimas de ETA.
El Plan elaborado por los socialistas, se atiene a una hoja de ruta o protocolo, que siguen al pie de la letra. Primero se fomenta la división entre las diferentes víctimas del terrorismo, creandose una nueva Asociación con los procedentes del 11-M., en la cual se pone como puntal, a una sindicalista llamada Pilar Manjon, y a la vez se crea la figura del Alto Comisionado para las Víctimas, que es encarnado por el socialista Gregorio Peces-Barba, cuya única misión es desactivar a la AVT, cosa que no consigue, a pesar del esfuerzo desarrollado, gracias al tesón de todas las víctimas, que en numerosas ocasiones repudian al comisario político creado por Zapatero.

Como el propósito último, es mantenerse en el poder a toda costa, se estrechan lazos con independentistas del tres al cuarto, como Carod Rovira, y hay un “abrazo de Vergara”, con los nacionalismos vascos y catalán, lo que trae como resultado el descabezamiento de Redondo Terrero, y un acercamiento al PNV, favoreciendose las tesis de éste último partido en cuanto al regreso de presos etarras a las Vascongadas, legalización de Batasuna, bajo la figura de “listas blancas”, que asume el nombre de Aukera Guztiak y suelta progresiva de los más sanguinarios asesinos, bajo triquiñuelas legales. Todo ello aderezado con el inconstitucional Estatuto de Cataluña, consiguiendose el efecto, de por una parte contentar a sus socios separatistas catalanes y por la otra ceder al chantaje de los terroristas vascos, para cuando llegue el momento de las votaciones, presentarlo como un triunfo, ante la cerrazón del Partido Popular que quedaría aislado y solo, aunque cuente con la mitad del pueblo español, ¡Menuda soledad!.
Pero el sombrajo se les está cayendo a trozos, las fauces a éste socialismo tramontano, ya van apareciendo, empieza a verse su cara lúgubre y ya no valen pantallas de enmascaramientos y estrategias de dispersión. Ahora ya descubiertos utilizan la vía dura en éste menester, moviendo todos sus resortes. Como ariete han cogido al fiscal General del Estado Conde-Pumpido, para meter en faena al fiscal Jefe de la Audiencia Nacional Eduardo Fungairiño, verdadero azote del terrorismo, al cual han destituido, para tener las manos libres en la suelta de presos sanguinarios.
La hoja de ruta con toda su crudeza ya ha empezado y ya nos hemos desayunado con la noticia de que al asesino Henri Parot, le unirán las penas, de forma que éste angelito, que tanta sangre derramó “82 muertos”, entre ellos 5 niños, en la masacre del Cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza, sea puesto en libertad próximamente, saliendole cada muerte por 3 meses de cárcel, a pesar de estar condenado a miles de años. ¡Puede haber mayor indignidad!. Pero esto no para aquí y ya están a la cola otros criminales, como Pakito, Kubati y compañía, que en muy corto espacio de tiempo estarán en la calle, riendose de las víctimas y así vamos rodando en la descomposición de un país que se está balcanizando a ojos vistas, y poco a poco, ya le estamos viendo las orejas al lobo. ¡Pobre España! ¡En qué manos hemos caído!.
RASCAYÚ................
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