LOS REYES MAGOS

 

     Estamos entrando en Festividades Navideñas y se observa una invasión de costumbres foráneas, que no cuadran con nuestra idiosincrasia. Las mismas intentan desplazar del panorama nacional, ésa cultura arraigada durante años de transmisión entre padres a hijos y que ha sido el soporte de nuestras tradiciones más acendradas.

    Dicha invasión que nos viene del mundo anglosajón, está representada por la figura de Papá Noé, de escasa o nula incidencia en nuestra cultura; pero que aprovechándose de la pérdida de valores, tanto éticos como morales, sufrido durante los últimos años, se está colando de forma encubierta en nuestros hogares, bien a través de la televisión o de los diferentes medios
de comunicación, dejando inerme ante ésta avalancha a nuestros pobres infantes, los cuales al no tener los conocimientos adecuados, ya que no han tenido una instrucción idónea, se ven envueltos en ésta nebulosa protestante, ajena a nuestra cultura cristiana.

    A los niños se les debe de inculcar lo que representa la Epifanía, que es una de las festividades más antigüas e importante de la Iglesia. Conmemora tres acontecimientos: el bautismo de Cristo, el milagro de Caná y la adoración de los Reyes Magos.

    Para los más pequeños,  es una de las fiestas más importantes, que los llena de ilusión y alegría, al saber que serán visitados por éstos nobles, cargados de juguetes y regalos, no existiendo un niño, por muy pobre que sea, que en ésas fechas, no reciba, ésa dádiva venida de Oriente.

    Pero con la propagación de ideas ateas y protestantes, se está dando de lado, nuestras tradiciones. Yo me he encontrado el caso de que al preguntar a un niño de 6 años, ¿Qué te traerán los Reyes Magos?, el mismo me contestó, que eso no existía, pues los que traían los regalos era Papa Noél.

    Cómo se puede comparar un gordo giboso, que lo único que saber decir es JO, JO, JO, con la prestancia de nuestros Reyes Magos, montados en sus camellos, y el halo divino que los acompaña. Melchor, Gaspar y Baltasar, simbolizan el orbe cristiano y la adoración a Cristo. Incluso está representada la raza negra en uno de sus Reyes, lo que quiere decir que no hay discriminación racial, sino que son de todos.

    Yo creo que deberíamos recapacitar y recuperar nuestras costumbres, combatiendo cualquier injerencia extraña o ajena a nuestro acervo cultural y que no se rompa ésa cadena de padre a hijos, que como una correa de transmisión, nos sirva para llevar nuevamente ésa ilusión a nuestros pequeños, pues no hay mayor crimen que apagar esos ojos fulgurantes y llenos de candor, diciéndoles que los Reyes Magos no existen.
 

RASCAYÚ.......
 

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