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La ciudad de Girona , la Gerunda romana, tiene más de 2000 años. Aunque vestigios arquitectónicos hallados en unas “terrazas” del río Ter , indicarían la presencia humana desde mucho más atrás en el tiempo.
En la parte alta de la ciudad se localiza el núcleo originario de la ciudad, la primitiva población ibérica, romanizada después (s. I a.C.) e invadida en el s. III que, pese a la devastación, y convertida en fortaleza dentro del recinto amurallado (conservado en parte), fue base de muchas otras fortificaciones de tiempos posteriores.
Con la llegada del cristianismo, la ciudad pronto se distinguirá como centro de un obispado, a pocos metros del santuario martirial del diácono s. Feliu .
Iglesia de S. Feliu :
De los XIV-XVII). Superposición de estilos, aunque con predominio del gótico; las compactas pilastras cuadriformes y los arcos de medio punto, de estilo románico, sustentan la inopinada nave central, gótica, rodeada de un esbelto triforio. El gótico -de remembranzas nórdicas- encuentra su máxima expresión en el singular cimborio de la torre-campanar, con ocho pináculos y otro central de mayores dimensiones, sostenidos por un firme soporte de estructura octogonal.
En el interior del templo, además de importantes obras, como el retablo del altar mayor (s.XVI), el sarcófago de San Narciso (s.XIV) o el Cristo yacente (s.XVI), debe destacarse la capilla de San Narciso , suntuoso espacio neoclásico con las paredes revestidas de mármol gerundense y ornamentada con frescos la bóveda. El altar, igualmente de mármol, guarda un sepulcro de plata que contiene la reliquia del legendario patrón de la ciudad, y en los costados se hallan, a la derecha, el mausoleo del general Álvarez de Castro , gobernador de Girona durante el asedio napoleónico y, a la izquierda, el monumento a las heroínas de Santa Bárbara , componentes de la compañía femenina de defensa de la ciudad en la misma circunstancia histórica.
Pero los tesoros artísticos de la iglesia de S. Feliu , lo constituyen, sin duda, los ocho sarcófagos paganos y cristianos adosados a las paredes del presbiterio. En efecto, el excepcional conjunto, es único en la península ibérica; los dos más antiguos (s.II), son de factura romana Bajo Imperio , y temática pagana: en uno de ellos, se representa el Rapto de Proserpina por Plutón , y en el otro se escenifica la caza del león . El resto, paleocristianos (s.IV), atestiguan la cristianización de la aristocracia gerundense. Dos son estrigilados y con la figura del orante en el centro. Los otros muestran escenas del Antiguo y Nuevo Testamento; la historia de Susana y los ancianos , las Bodas de Caná , el milagro de la multiplicación de los panes y los peces , el de la cura del ciego o del paralítico , el sacrificio de Isaác . Los talleres romanos en los que fueron construidos la mayoría de estos sarcófagos eran de los mejores de la época, y fueron importados -algunos de ellos, muy probablemente, del sur de Francia- por la aristocracia local de Gerunda .
LA CATEDRAL
Primeras noticias históricas :
Por razones de continuidad histórica, y por su excelente situación, es factible que la catedral primitiva, edificada en el momento de la consolidación de la diócesis, se ubicara por el lugar de la actual (aunque nada permite asegurarlo, dada la inexistencia de vestigios ni de restos arqueológicos de ningún tipo). De todas formas, en la época visigótica esta catedral existió ciertamente, ya que se conoce la sucesión de sus obispos desde el 516, además de que a principios del s. VII, Braulio equiparara el esplendor de su culto con las iglesias de Toledo y Sevilla.

En el año 1015, en tiempos del obispo Pere Roger , aparece la primera noticia directa; cuando éste vende a su cuñado el conde Ramón Borrell y a su hermana Ermesenda el alodio de Sant Daniel de Girona para restaurar la ruinosa catedral (debe suponerse que se trataba más bien de un edificio prerrománico cubierto por un envigado , y probablemente de sólo una vuelta en el santuario).
La catedral románica :
La obra del obispo, empero, no consistió solamente en “apedazar” la antigua catedral de Santa María, sino que emprendió la construcción de una nueva, consagrada en 1038. Este mismo edificio es el que se sustituyó por la catedral gótica, erigida a partir de 1312. En el momento presente, de aquélla quedan el esbelto campanario románico-lombardo conocido como “la torre de Carlomagno ”, adosado a la parte norte de la actual catedral, haciendo funciones de contrafuerte y, aunque de otro momento histórico-artístico distinto (s.XII), el claustro : un conjunto que se presenta de forma unitaria, tanto a nivel estilístico como iconográfico. Desde el punto de vista del estilo, se aprecian dos etapas claramente acotadas; la primera concierne a gran parte del flanco meridional, posiblemente la zona inicial del claustro; la segunda corresponde al resto de la escultura (exceptuando algunos pocos elementos). Con todo, las dos fases se hallan profundamente vinculadas, derivando la una directamente de la otra, aunque con variaciones, circunscritas en particular al tratamiento del volumen.
El ordenado y muy completo programa iconográfico, desplegado en la galería contigua a la iglesia, logra un alto grado de desarrollo en los temas veterotestamentarios, repartidos en los pilares extremos del ala meridional y a tres capiteles próximos a los lados occidental y oriental.
Las temáticas del Nuevo Testamento se muestran en los capiteles del interior del flanco sur, completadas con la dormición de la Virgen . La culminación del programa se desplega en el pilar meridional central con las referencias al Juicio Final : la bajada de Cristo a los limbos y varias representaciones de los pecados y castigos del infierno.
En el resto del claustro es remarcable las alusiones al bestiario , escenas de caza, de luchas de hombres entre sí, y de éstos contra animales. Un amplia gama de composiciones vegetales y de motivos corintios cierran el panorama escultórico.
El claustro de la catedral de Girona es muy importante, además, por ser uno de los crisoles donde se funden tendencias escultóricas ultrapirenaicas que, pasadas por el cedazo autóctono, conformarán uno de los grandes talleres catalanes del románico, y que luego irradiará a otros lugares del Principado.
La catedral gótica :
De los siglos XIV-XV. Ábside con girola de 9 capillas. Cabecera de tres naves que, en el comienzo del crucero, se convierte en una sola y única nave de 23 m . de amplitud (la más ancha de la arquitectura gótica). En un principio, el proyecto -convencional- contemplaba tres naves. En el año 1416, el arquitecto Antonio Canet y el maestro Mayor Guillem Bofill retoman la construcción según nuevo proyecto de nave única, después, eso sí, de discusiones que continuaron a lo largo de más de 50 años. Se convocó a los expertos para enjuiciar la mejor manera de abordar las obras y, al final, pese a la opinión generalizada a favor de las tres naves, el obispo y el capítulo optaron por la atrevida estructura actual.
Los magníficos vitralls de los s. XIV, XV y XVI son de un gran valor artístico, y los que están encima del altar mayor son los más antiguos representantes de la vidrieria policroma catalana.
En el interior, pueden admirarse obras como el ara del altar mayor , románica (s.XI), de alabastro y una de las más grandes de aquellos tiempos, o la pieza conocida como la silla de Carlomagno, una cátedra episcopal de marmol (s.XI). También, el baldaquino gótico del altar mayor (s.XIV) -pieza clave de su época- de plata repujada, y el retablo del altar mayor, del mismo estilo y siglo, realizado a cincel en plata dorada y adornado con esmaltes y piedras preciosas, obra de los artesanos Bartomeu, Andreu y Berneç .

En el Museo anexo se pueden admirar -entre varios e importantes objetos artísticos del románico, gótico renacimiento y barroco- la arqueta de plata repujada de Hixem II (s.X), la talla románica de la Virgen de la Seu (s.XII) que presidía la antigua catedral, una excelente muestra de orfebrería con grandes cruces procesionales, etc. Sobresalen; el Tapiz de la Creación (s.XI-XII) , de evidentes influencias orientales; una pieza rectangular bordada con lanas policromas sabiamente combinadas, con una iconografía basada en la creación del mundo y la estancia del hombre en el Paraíso dispuesta en los ribetes laterales y en círculos concéntricos presididos por la representación del Salvador. Alrededor de una corona cósmica circundando la figura central, se disponen las estaciones del año, los meses y los días, los elementos de la naturaleza, los vientos, las plantas, los animales, asimilando el paraíso bíblico con el Cosmos inmutable bajo la presidencia de un Cristo redentor que observa, mirada impávida y escrutadora, la rueda inmutable del tiempo.

El Códex del Beatus (s.XI), códice miniado (la aportación hispana más importante al arte medieval). Manuscrito por el monje Senior y miniaturizado por el monje Emeterio y la monja Ende (la primera vez que aparece una mujer como artista). Contiene el comentario al libro del Apocalipsis , ilustrado por el Beato de Liébana , del monasterio de S. Toribio de la Liébana , en Cantabria. De la treintena aproximadamente que existen en la actualidad, unos doce se reparten entre la Biblioteca Nacional de París, la Biblioteca Vaticana , la Pierpont Morgan Líbrary de Nueva York. En España, la Biblioteca Nacional de Madrid, la de El Escorial, el Museo Diocesano de la Seu d'Urgell . En el de Girona las figuras miníadas de influjo califal, son de una fantasía y colorido inigualables.
La fachada es barroca, y la monumental, impactante -y teatral- escalinata, del mismo estilo (s.XVIII), de volumetría y dimensiones espectaculares, aparece como suspendida en el espacio de lo que hoy es una plaza.
Iglesia de S. Pere de Galligants :
Originariamente formó parte del monasterio benedictino del mismo nombre (s.X). La iglesia
(s.XI), de planta basilical de tres naves y crucero, con pilares y columnas adosadas. Ábside central y dos absidiolos. La portada principal, con cinco arcos en gradación, está coronada con un gran rosetón con decoración geométrica de 3,5m. de diámetro.
El pequeño claustro románico tiene dos capiteles decorados con escenas del Nuevo Testamento, y los demás con formas florales y animalísticas.
Todo el actual conjunto alberga el Museo Arqueológico de Sant Pere de Galligants , con objetos que van desde el Paleolítico Inferior, pasando por el Superior, Neolítico, Edad del Bronce, mundo íbero, primeros colonizadores (fenicios, griegos, etruscos), romanos y cartagineses, godos, árabes, y Edad Media. A destacar, el grupo de estelas sepulcrales hebraicas (S.XIII-XV) -uno de los conjuntos principales de Europa- procedentes del cementerio de la comunidad judía de la ciudad.
Iglesia de S. Nicolau :
Románico-lombarda (S.XII).Torre octogonal con cimborrio sobre trompas. De nave única, con tres ábsides, uno mayor y los otros dos más pequeños y dispuestos en “trebolada”.
“Baños Arabes” :
Monumento - nada árabe, como concepto de época…- románico civil (ss.XII-XIII), similares en planta a las termas de los romanos y “trasladado” mediante modelos musulmanes. En la actualidad se conservan muy bien la sala de acceso; el frigidarium , con una piscina en el centro de planta octogonal; el tepidarium y el caldarium .
El Call judío :
Cuando la destrucción de Jerusalén (allá por 886) a manos de Saladino , los judíos supervivientes se trasladaron tempranamente a Catalunya. A Girona llegaron en 890, y estuvieron hasta su expulsión en 1492 dejando, lógicamente, su impronta en la economía y en la cultura de la ciudad.
La calle de la Força , fue el eje aglutinador en derredor al cual se construyó todo el barrio (aljama) ; una laberíntica red de calles, callejones y callejas recónditas que, pese a que hoy día la gran mayoría de sus edificios no se corresponden con los originarios hebreos (aunque sí la trama urbana), nos transportan a los siglos del apogeo y esplendor de los judíos gerundenses y, también, a los días tristes de las persecuciones y matanzas fruto de la intolerancia y la sinrazón.
La vida en el barrio se polarizaba en torno a la sinagoga; sede del Consejo y, a la vez, espacio religioso y sede del resto de las actividades comunitarias. Desde este núcleo irradiaron influencia culturales hacia otras tierras de Cataluña, de España, Europa y Oriente, pues el Call gerundense dispuso de importantes escuelas de filosofía, gramática y de las Leyes mosaicas : a destacar su Escuela Cabalística , de la que salió la “primera promoción” de cabalistas (s.XII) - la Cábala es un intento de superación de la Antigua Ley Mística Judía , que comprende un conjunto de teorías de tipo esotérico que intentaba penetrar en el misterio de Dios a través de la especulación intuitiva sobre las palabras de La Escritura y, a partir de aquí, construcción de un Dios infinito y de una cosmovisión integral- de toda la Península Ibérica. Su maestro más importante fue Moisés Ben Nahmn, o Nahamánides (o, Bonastruc de Porta).
La “Aljama” de Girona, con unos 1000 habitantes, llegó a ser la segunda de Cataluña. Además de lo reseñado anteriormente, disponía también de hospital y baños rituales de iniciación y ceremonial. En realidad, era una ciudad dentro de otra. Todas las “aljamas” de la Corona de Aragón -por tanto, la de Gerona también- estaban bajo la protección y autoridad directa del soberano, el cual nombraba alcalde ; éste actuaba con total independencia del gobierno local -los “Jurats” de la ciudad no tenían jurisdicción alguna- rindiendo cuentas solamente al Rey. Esto, evidentemente, creaba conflictos a varias bandas: entre el Rey, que no quería ceder autoridad al municipio porque perdía las aportaciones económicas de los judíos, con los “Jurats, que tenían la obligación de defender a los judíos, pero también a los cristianos (enfrentados éstos a menudo con aquéllos). Así, las disposiciones y garantías que se dictaban se aprovechaban las más de las veces para tomar medidas represivas contra la población hebrea
Épocas de convivencia se intercalaron con explosiones de violencia que devinieron en cruentas matanzas, aunque sin llegar a la virulencia que alcanzaron en lugares como Tárrega, o Sevilla.
La raíz del conflicto habría que buscarse en la intolerancia religiosa, los problemas derivados del “gobierno interior” y en el carácter de las actividades de muchos judíos, sobre todo de los prestamistas.
Después, tras 1492, la diáspora. En la actualidad, muchos descendientes de aquellos judíos vuelven de visita al “Call”, aquí se conserva la memoria de sus antepasados.
© Jose Luis Burón Alegre. Historiador del arte y antropólogo posibilites@yahoo.es