LA PAERIA DE LLEIDA (ll)

 

 

En el anterior artículo, realizamos una breve síntesis histórico-artística hablando del edificio y de la vieja institución medieval de La Paeria , adentrándonos en su génesis -y posterior desarrollo- organizativa y sociopolítica.

En el presente escrito comentaremos, tal y como se anunció en el precedente, sobre sus prácticas ceremoniales a través de los siglos. Pero, dado que los siglos son muchos , y el espacio -las páginas disponibles, digo...- poco, me centrare en los momentos medievales, que lo son del periodo fundacional, y donde es especialmente importante el procedimiento desplegado en la festividad del Corpus Christi ya que, según manifiesta el historiador y cronista oficial de la ciudad que fue, Josep Lladonosa (q.e.d.), su fórmula protocolaria constituye la base de gran parte del posterior Ceremonial de la Paeria . Me detendré, también, en uno -posterior- por sus peculiaridades y su vinculación, de alguna forma, con Aragón.

 

Salon del Trono de La Paeria

Salon del Trono de La Paeria

 

De todas maneras, antes de entrar en el ceremonial propiamente dicho, conviene detenernos en las competencias de los paeres , ya que uno y otras no dejan de tener conexión. Es decir, el Ceremonial -y no solo en la Paeria , sino en general- está, como veremos, en relación a los poderes y cometidos de aquellos, o de estos... .

Así, las atribuciones de los paeres consistían, entre otras muchas más, en examinar a notarios, designar maceros y pregoneros, autorizar protocolos, presidir y adjudicar las subastas de servicios corporativos, etc. Uno de los privilegios más importantes -concedido por Pedro III (IV), en 1361- era la de ser considerados como Oficiales Reales , concediéndoles en las ceremonias antecederse de maceros con mazas de plata con el escudo de Lleida . Otro de los privilegios de importancia era la de formar, junto con el Veguer y los prohombres , el Tribunal Criminal.

Y si los paeres tenían poderes también tenían obligaciones: al ser designados, se nombraba una comisión de prohombres que, además de escoltarles en todos los actos públicos (a los cuales tenían el deber de asistir), eran los encargados de fiscalizar sus acciones, exigiéndoles una gran dosis de responsabilidad, como la de no poder ausentarse de la capital sin permiso de sus compañeros de Corporación, o la obligatoria asistencia al Consistorio (cuando menos tres horas diarias) bajo pena de perder la retribución de aquel año o bien la inhabilitación por diez. También era de ineludible observancia el mandato de efectuar rondas por la ciudad e inspeccionar las villas de su jurisdicción.

Para entrar en la Casa de la Ciutat , debían hacerlo con la gramalla -vestimenta costeada por aquella- y la toga, sólo dispensándoles de su uso en caso de lluvia, pero debían colocársela una vez dentro del edificio. La gramalla -atuendo muy usado en la Edad Media, fue signo distintivo de los principales ciudadanos , tanto en Lleida como en otras ciudades de la Corona de Aragón, o Confederación Catalano-Aragonesa- es una especie de capa, larga hasta los tobillos y de caída holgada formando pliegues, con amplias mangas en pico. Estaban confeccionadas en paños como el damasco y/o tafetán, siendo su color, generalmente, de color granate con vueltas blancas. En los días de duelo, eran de color negro, al igual que el “caperó”, un tocado de vuelo grande con visera. Para las grandes ocasiones, era de terciopelo, como la gramalla .  

 

Subsuelo de La Paeria

Subsuelo de La Paeria

LA FIESTA DEL CORPUS CRISTI

Vamos, pues a la primera gran solemnidad. Se trata, como se adelantó, de la fiesta -con su procesión- del Corpus , de la que se tiene inicial noticia desde 1340: Ordenaban los paeres que, previamente al paso de la procesión, se pregonara por los Heraldos y Signíferos recorriendo las principales calles y plazas por la que más tarde pasará la comitiva procesional, y tras toques de clarines y timbales, adviertiendo que “quiscu en sons enfronta netege, empalie y enrame” (en definitiva, que los vecinos vayan a la procesión pero que antes limpien, adornen y engalanen balcones y calles...). En el momento de la procesión los Paeres salían, en actitud de gran solemnidad, del Palau de la Paería vistiendo la gramalla y el “caperó de vellut” granate forrado de seda, acompañados por los Prohombres designados para portar los cirios de la Ciudad. Ocupaban los representantes de la ciudad, en número de 24 y llevando los “Brandons” sufragados por la Paeria , su puesto detrás del Palio. El recorrido era el que indicaba la Paeria , convenido de antemano con el Cabildo y la Universidad. Hemos resaltado la importancia de esta procesión en el posterior desarrollo del Ceremonial, ahora pasamos a explicar la relación: dada la atmósfera de religiosidad de una celebración como la del Corpus , junto con las preeminencias eclesiásticas del momento, los miembros del Ayuntamiento no podían ubicarse de otra forma que la que disponía la Liturgia; es decir, formando los fieles las dos filas con los pendones en el centro de las mismas y al final, en el centro, la Presidencia, el Paer en Cap (el alcalde) escoltado por lo que hoy serían los primeros Tenientes de Alcalde, o son, ya que esta forma procesional es la que se adaptó posteriormente a cualquier salida pública de la Corporación municipal.

 

CEREMONIA DE RENOVACION DE USO Y DISFRUTE DEL AGUA DE PIÑANA

Parte del agua de boca que abastece a la ciudad de Lleida , así como otra parte de la del riego de su fértil huerta, proviene del río Noguera-Ribagorzana, captada en Piñana (Huesca), de la que toma nombre el canal de conducción de dichos caudales. Parece ser, tal como asevera el mencionado historiador y cronista de la ciudad, que los títulos de propiedad que sobre esta aguas ostenta la Paeria son muy antiguos: concretamente, hay documentación que lo atestigua desde 1190 y, posteriormente, en 1213, siendo varias las sentencias que con el paso de los años ratifican dicha propiedad. Las discusiones sobre la misma, con otras localidades y particulares, ha hecho que la Corporación actuara con gran celo, escenificando la propiedad de dichos caudales con la finalidad de renovar -para evitar prescripciones- los derechos adquiridos. Esto a dado lugar a la ceremonia, iniciada en el s. XVIII (o quizás antes) que pasamos a describir a renglón seguido: el día señalado, se desplaza la comitiva del Consistorio de la Ciudad hasta la línea divisoria entre Lleida y Huesca, entre Aragón y Catalunya . En ese lugar, forma la Corporación llevando los paeres la banda distintiva de su cargo y precedida por los maceros con las mazas en alto. En el lado de Aragón, el Ayuntamiento de Castillonroy con su Alcalde a la cabeza, al que con antelación se ha cursado invitación.

 

Detalles del Salon del Trono

Detalles del Salon del Trono

Los clarineros y timbaleros tocan el pregón de la Paería y acto seguido, el Secretario da lectura a la proclama en la que se realiza la vindicación de la propiedad y posesión de las aguas. A continuación, penetra la comitiva lleidatana en la provincia de Huesca, siguiendo hasta la Casa de Piñana, en término de Castillonroy. En el momento de aproximarse el séquito, la campana emplazada en el campanil de la Casa, tañe en honor del Alcalde y de todas las autoridades allí presentes. Después, se continúa hasta el nacimiento de la acequia, que permanece ese día seca, donde el Paer en Cap ordena que se vierta el agua a la acequia para demostrar las atribuciones que se tiene para hacerlo. Mientras, el Secretario de la Corporación hace constar en acta que todo ello se realiza sin ninguna clase de oposición y, seguidamente, el Alcalde arroja un fardo con flores y frutos de la huerta regada por dichas aguas y la ceremonia se da por conclusa, emprendiendo el viaje de retorno a la ciudad de Lleida .

 

© Jose Luis Burón Alegre. Historiador del arte y antropólogo

Para ponerse en contacto con el Webmaster, pulsa sobre el  Tintero.

Volver a indice de Patrimonios Culturales

Volver a la Pagina Principal