
(I parte).
HISTORIA
La Cesaraugusta romana: parece ser que en el solar que hoy ocupa la catedral metropolitana, se asentó - y los vestigios arqueológicos lo confirman- el templo de Augusto, formando parte del complejo de edificios del foro de la ciudad. Se especula, además, con la hipótesis, nunca verificada, de que la zona hubiera podido ser lugar de culto de los pobladores de la íbera Salduie .
Zaragoza cristiana. Los comienzos: el concilio de Zaragoza (379), San Valero, Santa Engracia y los mártires zaragozanos, son evidencias de la importancia de la ciudad en el proceso de consolidación de las primeras comunidades cristianas peninsulares. Aunque no ha aparecido resto alguno de templo visigótico ni mozárabe, parecen existir indicios de utilización como iglesia cristiana por los visigodos.
Saraqusta Al Bayda ( La Blanca ). La investigación y los trabajos arqueológicos (aparecieron restos de sus muros de alabastro) revelan una ciudad de capital importancia como foco político, social y cultural en el conjunto de Al Andalus . En concordancia, su mezquita se erigió en uno de los principales templos de la España musulmana. En aquella etapa, el culto cristiano -que no se interrumpió- se trasladó a la iglesia de Santa María, situada en lo que hoy es la Basílica de El Pilar.
La Zaragoza cristiana tras la conquista: en diciembre de 1118, el rey Alfonso I, El Batallador , entra en Zaragoza y la proclama capital del reino de Aragón, y decide que la vía más rápida para instaurar en todo el ámbito ciudadano el culto cristiano, es la de reconvertir la mezquita en catedral consagrándola en menos de un año. Así, en octubre de 1119 se celebró la ceremonia y se proclamó arzobispo a D. Pedro de Librana. Durante un largo periodo de tiempo se aprovecharon las naves de la mezquita, su patio se transformó en claustro, el alminar en torre y en la pared lateral de la mezquita se adosaron, girando 90º la orientación principal, unos ábsides románicos a modo de cabecera ; esto permite entender la singular posición de la portada principal en el extremo de aquélla y no en los pies (como suele ser habitual en las catedrales). Sobre esta plataforma de elementos románicos sustitutorios del templo musulmán, en el s. XIV se erige una iglesia gótico-mudéjar con cinco ábsides no muy altos, abiertos a un transepto configurado de manera distinta al actual.

Pero lo que tenemos actualmente es, básicamente, el producto de dos transformaciones; una, a comienzos del s. XV y, la otra, al final: en la primera, auspiciada por Benedicto XIII, el Papa Luna, y en una actuación tendente a lograr para el edificio mayor dimensión y luminosidad, se levantó y se consolidó el cimborio central, así como los ábsides y el transepto.
Con D. Alonso II, hijo natural de Fernando El Católico , se realiza la segunda: se clausuran los ábsides laterales -excepto el central, en el que se modifica la bóveda, y se cierran óculos y ventanales- transformándolos en capillas y sacristías. Se elevaron las naves laterales y en sustitución de la planta de naves se pasó a una de salón. Asimismo, se le otorgó homogeneidad al conjunto, principalmente en la decoración a base de yeso pintado imitando el despiece de la sillería (ante la dificultad y el costo económico que suponía el muro de piedra).
Con la prolongación en dos tramos de cada una de las cinco naves, con sus capillas laterales, el templo adquiere su actual conformación. Estamos en la mitad del s. XVI, y a la Seo zaragozana ha llegado Don Hernando de Aragón, último arzobispo de la Casa Real ; éste puso dos condiciones para ampliar la catedral a costa de su propio pecunio: donación de unos terrenos contiguos y la concesión de una capilla, la de Nuestra Señora, ubicada a la derecha de la capilla mayor, para su enterramiento.
A lo largo de los siglos XVII y XVIII, se siguieron haciendo obras pero ya de menor envergadura.
La catedral de San Salvador, la Seo , es hoy, pues, el producto del reseñado proceso histórico, incluyendo las obras de restauración/rehabilitación llevadas a cabo en el periodo que transcurre entre 1980 y 1998, y que merecerán por sí solas atención monográfica.
LA CATEDRAL DE SAN SALVADOR ( LA SEO DE ZARAGOZA) .
(II parte).
PRINCIPALES ELEMENTOS ARTÍSTICOS
En la escultura gótica realizada en Aragón entre los siglos XIV-XV, uno de sus aspectos remarcables lo constituye el hecho de que la mayor actividad corresponda a artistas y talleres procedentes de fuera de Aragón así como que, a veces, son obras importadas, frecuentemente con vinculaciones al mecenazgo de la Corona.
Es en ese contexto donde cabe situar la realización (entre 1376 y 1384) del sepulcro del arzobispo don Lope Fernández de Luna -obispo de Vic (1346-1351) antes de su llegada a la sede zaragozana- en su capilla funeraria de la Seo , obra del insigne escultor y orfebre catalán Pere Moragues. Esta obra, labrada en alabastro de Girona supone, si hablamos de la tipología sepulcral de sarcófago bajo arcosolio, el mayor logro en el arte funerario en Europa, anterior a la tumba del duque de Borgoña, Felipe el Atrevido .

En una capilla rectangular con bóveda de crucería gótica, en cuyas claves campean las armas del prelado y en la que en su lado izquierdo del presbiterio se halla el arcosolio gótico que guarda el sepulcro del Arzobispo, fallecido en 1382. El estilo, bastante avanzado, nos descubre influencias francesas y borgoñonas, con personajes en actitudes diversas, de formas rotundas y redondeadas e impregnadas de un profundo realismo, destacando la estatua yacente de Don Lope, situada sobre la tapa del sarcófago. En los frentes, bajo doseletes, tiene lugar el ritual religioso de la bendición del difunto.
Asimismo, es fruto del mecenazgo durante su etapa como arzobispo de Zaragoza (1431-1456) de don Dalmau de Mur Cervelló, venido de la sede tarraconense (y anteriormente obispo de Girona) la fábrica del retablo mayor, para cuya realización contó con su maestro escultor, el también catalán Pere Johan; éste, entre 1434-1440, termina el zócalo y la predela, en alabastro de Gelsa de Ebro. La predela dispone de siete casas ; cuatro narran escenas hagiográficas, mientras que las restantes se destinan a alojar en las grandes solemnidades los bustos relicarios de los santos Valero, Lorenzo y Vicente, relacionados con la sede aragonesa. Muestra también algunas escenas alegóricas, en las que destaca la de la expulsión de los demonios en los que la visión tan realista de uno de ellos produce hoy, como hace quinientos años antes, auténtico pavor.
Si consideramos el retablo mayor de la catedral de Tarragona, obra del mismo autor como más idealizado, es evidente que en el de Zaragoza, con un mayor realismo expresivo, se ha producido un cambio estilístico. La tipología del retablo de la Seo influirá en la gran retablística aragonesa a lo largo del siguiente siglo.
Entre 1441-45, en una segunda fase se ocupó del cuerpo del retablo, del que hoy sólo se conservan los pilares que parcelan las tres casas , ya que el resto era de madera y se sustituyó por la obra posterior del imaginero alemán Hans de Gmunda, documentada su actividad entre 1467, año en el que se le encarga la conclusión del retablo en cuestión, y 1478.
Hans Piet d'Ansó, conocido igualmente por Hans de Gmunda o Hans de Suabia, es el representante de la última etapa de la escultura gótica en Aragón, en la que es notoria las influencias germánicas y flamencas. Contrastan en la forma de hacer de este autor, la vigorosa fuerza de las grandes composiciones, impactantes y monumentales, junto con el peculiar plegado flamenco, visualmente duro, frente a la suavidad de los rostros. Las tres monumentales escenas del cuerpo principal están labradas en alabastro; en la calle central se escenifica La Adoración de los Reyes, y a cada lado las de la Transfiguración y de la Ascensión.
El retablo se considera una obra capital de la escultura gótica, pero existen otros aspectos/elementos a considerar; el Cimborio, la "Parroquieta", con su muro decorado en estilo mudéjar, las distintas capillas (hasta quince), Órgano y Coro, etc., sin olvidar la colección de tapices flamencos (64) de los siglos XV y XVI, quizás la más importante del mundo por cantidad y calidad.
LA CATEDRAL DE SAN SALVADOR ( LA SEO DE ZARAGOZA) .
(III y última parte).
RESTAURACIÓN/REHABILITACIÓN
En noviembre de 1998, finalizaron las obras de restauración de la Seo zaragozana. Ese mismo mes se celebró un acto conmemorativo con la asistencia de los Reyes de España.
El comienzo de las obras se remonta a abril de 1975, con la colocación de los primeros testigos, en una primera fase dirigida por el arquitecto Angel Peropadre, y que finaliza en 1987 con la primera campaña de excavaciones arqueológicas. En el ínterin, se sustituyen los seis pilares de la nave principal, se restauran las cubiertas, aleros, ventanales y vidrieras. Se refuerza la cimentación de los muros y se derriban las viviendas adosadas al edifico.
En una segunda etapa (1987-1992) dirigida por Ignacio Gracia, se restaura el muro de la “Parroquieta” (Capilla de San Miguel), cimborio, capillas de la cabecera, lienzos de la capilla de Santa Elena y fachada neoclásica.
Luís Franco y Mariano Pemán se hacen cargo de las obras en 1992. En una primera etapa -tercera desde el inicio- que durará hasta 1994, se realiza el proyecto de actuación y se hacen excavaciones arqueológicas que ponen al descubierto los restos romanos y árabes.
En la cuarta -y fundamental- etapa (1995-1998) se acaba el transepto, se coloca el pavimento, se redescubre y se restaura la puerta de San Agustín, se limpian las yeserías del trascoro y se restauran sus capillas, así como las de las capillas laterales. También se restaura el retablo mayor, el coro y la torre así como la imaginería y baldaquín de la capilla del Santo Cristo. Se adecenta y se limpia el capitel, así como la sillería del coro. Se repara el reloj. Se habilita el plan director de intervención en el órgano histórico y se acondicionan las salas y almacenes del Museo de Tapices.

Discurso restaurador. En primer lugar, los arquitectos Luís Franco y Mariano Pemán, entendieron la restauración como una actuación global; así, el proyecto de rehabilitación del del interior se basa en la premisa de que la Seo es un edifico producto de la evolución histórica, y del hecho histórico mismo. Se trata, pues, de mantener -en líneas generales- el edificio del siglo XVI y los añadidos barrocos del Siglo XVIII, sin buscar la “recuperación “ de estilos. El Plan Director separa dos áreas de la catedral; la de culto (el templo, propiamente dicho) y la museística y de servicios. También prevé la articulación de tres zonas expositivas: para las jocalías, los tapices, y para la historia misma del monumento, desde el templo romano hasta la actualidad. Todo ello, junto con salas para biblioteca y almacén de materiales. Además, debe habilitarse espacio para las necesidades inherentes al Cabildo Metropolitano.
El resultado es, sencillamente, el que se buscaba, es decir, magnífico. Un ejemplo, junto con el palacio de la Aljaferia , de lo que debe ser una buena y correcta restauración, atendiendo los arquitectos a una perspectiva interdisciplinar en la que la arqueología, la historia del arte y la historia han estado muy presentes.
El presupuesto total de las obras ascienden a más de los 2 000 millones de ptas., y se ha contado con las aportaciones de la Diputación General de Aragón, del Arzobispado y del Cabildo Metropolitano, de Ibercaja y de la Caja de Ahorros de la Inmaculada.
APÉNDICE FINAL
No podemos concluir esta reseña sin mencionar la vertiente Institucional de la sede zaragozana, como catedral del reino , puesto que ya desde 1204 hasta comienzos del siglo XV, y por prerrogativa del Papa Inocencio II, los reyes de la Corona de Aragón deben coronarse en Catedral de San Salvador. Antes del siglo XV, el ceremonial de coronación y consagración se siguió escrupulosamente, después solamente se realiza el acto de juramento de los Fueros de Aragón (el último con el rey Carlos I, en 1518).
La ceremonia de la coronación comenzaba la noche anterior, con el rey velando sus armas, y acompañado por los representantes de los territorios de la Corona tenía lugar, desde la Aljafería hasta la Seo , un solemne desfile por las engalanadas calles; el ritual, desarrollado en la catedral, tiene cuatro fases: investidura de armas, unción del santo óleo, imposición de los atributos reales y juramento de Fueros y libertades del Reino.

En la Seo se organizaban también vistosas escenografías, con ocasión de efemérides de carácter religioso de la real familia; gozosos días de bautizos, bodas, etc. Asimismo, en los tristes momentos en los que se lloraba la muerte de algún miembro de la familia real, principalmente el rey, se levantaban imponentes catafalcos funerarios.
La nobleza y la burguesía aragonesa, al igual que los monarcas, desearon ser sepultados en la catedral y abrir capillas en ella para alojar el panteón familiar. A la vez, la catedral deviene en punto de referencia devocional de los aragoneses/as; San Vicente, Santa Orosia, San Jorge, San Valero , etc.
Fue también la Seo escenario de Cortes del reino, de graves sucesos (asesinato de San Pedro Arbués), o de buenas nuevas (como la firma por Jaime II, en 1297, del decreto fundacional de la primera universidad del reino, puesta en funcionamiento en 1300; el Estudio General de Lérida ).
Nota:
Después de concluido el presente artículo, tenemos noticias de la concesión a la Catedral de la Seo del Premio Nacional de Restauración que otorga el Ministerio de Cultura a través de la Dirección General de Bellas Artes.
© Jose Luis Burón Alegre. Historiador del arte y antropólogo