LOS CASTILLOS MEDIEVALES DE LLEIDA

 

INTRODUCCIÓN :

        Entre los años 722 y 1492 el paisaje peninsular, de norte a sur y de este a oeste, se llena de estas colosales construcciones de piedra.

 

        La Edad Media fue un tiempo eminentemente campestre: la tierra llegó a ser, así, protagonista, y requirió todos los esfuerzos de muchos hombres y mujeres con disponibilidad que, a menudo, alternaban el trabajo agrario con las armas.

 

        El castillo, como emblemática figura de autoridad y poder, era el catalizador de tan desiguales actividades. Dejando de banda sus aspectos militares, el castillo se sitúa en relación directa con la penetración, consolidación y expansión del feudo, del feudalismo en los territorios "reconquistados" a los musulmanes, muchas veces como recompensa o botín "por los servicios prestados" al señor, siendo el núcleo de una naciente y próspera propiedad rural y, también, la primera "víctima" de las revueltas populares campesinas...

 

        Los castillos, así, fueron testimonio privilegiado -y muchas veces protagonistas principales- del apogeo "reconquistador" a partir del s. XIII, coincidiendo con un notable empuje en sus construcciones, especialmente con la expansión de Castilla.

 

        Los castillos, al mismo tiempo que aumentaba su prosperidad económica, crecían en dimensiones y profusión decorativa. Se construyeron en avanzadillas de las repoblaciones. Bajo influencias musulmanas, elevan la altura de sus muros y torreones al mismo tiempo que estilizan las almenas. Sin renunciar al caríz de origen militar, adoptarán gradualmente formas cada vez más civiles.

 

        Resumiendo, el castillo regulaba también las relaciones entre el señor y sus vasallos. Eran tiempos de "razzias" de los árabes, de mercenarios descontentos, de bandoleros, en definitiva de inseguridad... El castillo se convirtió así en refugio seguro: desde los torreones se podían divisar los peligros con la antelación justa para buscar protección entre sus muros casi inexpugnables. Habitualmente en los alrededores del castillo, levantado casi siempre en las colinas, en sus bases, crecían los "burgos", especialmente durante el período gótico. En su interior se situaban algunos servicios comunitarios como el molino, la herrería, etc., y en el patio central se instalaba periódicamente un pequeño mercado.

 

        Pero, además el castillo no es solamente un edificio: es también el conjunto de tierras y núcleos de población que lo rodean.

 

EL CASTILLO DE MONTSONÍS

        El "pueblecito" de Montsonís forma parte, con los núcleos habitados de Rubió y Marcovau, del municipio de Foradada, "subcomarca" natural del "Segre Mitjà", de la comarca de la Noguera, en Lleida.

 

Castillo de Montsonís

        La  acequia y el molino ya son nombrados en el s. XII, y es posible que este aprovechamiento del río sea el origen del topónimo, del nombre del lugar: en documentos antiguos, Montsonís aparece escrito como "Moncenis". Cenis, término latino de origen árabe da lugar a las palabras catalanas sínia y sènia; la primera designa la conocida "noria", de tracción animal, y la segunda se refiere a las tierras regadas artificialmente. Como la documentación encontrada no hace referencia a sínies, y sí a sèquies, nos inclinamos por la explicación/significado de la muntanya de les terres regades.

 

        La historia de la ocupación de las tierras hispánicas, como en toda la Edad Media, está llena de lagunas y puntos oscuros que todavía hoy los investigadores se esfuerzan en aclarar. Los motivos son, entre otros, la pérdida de documentación y la frecuente falsificación de ésta. Montsonís, como producto de la mencionada época no queda exento y, por lo tanto, nos introduciremos en su historia con las limitaciones que el mencionado problema nos impone.

 

        Las luchas entre los cristianos y los sarracenos se inició en el s. IX, alternándose con períodos de paz, en los que los intercambios económicos eran suficientemente importantes. Como resultado de esta  alternancia, las fronteras entre los dos "mundos" eran muy permeables y precarias. A grandes rasgos, la "frontera" salía de Barcelona, subía por los ríos Llobregat y Cardener hasta Cardona. Desde aquí, pasando por el Solsonès, llegaba a la Vall del Segre y el Montsec. Como ya se ha insinuado, esta frontera no impedía el paso de un lugar al otro. Separaba militarmente el territorio, pero no está tan claro que también separase los asentamientos de las dos poblaciones y, desde luego, las relaciones económicas eran bien fluidas...

 

        Ponts y su comarca -después de la desintegración del Califato de Córdoba y el consiguiente repliegue musulmán, y tras la significativa conquista de toda la línea de castillos defensivos que los musulmanes construyeron para frenar el avance cristiano y, consecuentemente, el territorio donde con el tiempo aparecerá Montsonís- devienen territorio cristiano. De esa forma, comienza una nueva etapa y una nueva organización social que conducirá al surgimiento del feudalismo en estas tierras.

 

 

Arnau Mir de Tost. El origen de Montsonís

        La conquista cristiana propició un alud de caballeros cristianos ávidos de "hacerse un lugar bajo el sol". Entre ellos estaba Arnau Mir de Tost, el hombre que llegará a ser uno de los principales magnates de la época en el Comtat d'Urgell. La primera vez que se tiene noticia de el es en 1019, y desde entonces lo vemos siempre al lado del conde Ermengol II d'Urgell, su señor. Muy pronto empezará a implicarse en las luchas contra el Islam. A partir de aquí inicia la construcción de un importante patrimonio ocupando diversos castillos, bien por conquista, bien por la compra al conde d'Urgell.

 

        A su muerte, las tierras del futuro castillo de Montsonís ya casi estaban pobladas y organizadas del todo. Su testamento, que desencadena un gran conflicto en la situación jurídica de su inmenso patrimonio, designa heredero a su nieto, Gerau II de Cabrera e hijo de Ponç I.

 

        El castillo, muy probablemente, se construyó en el s. XI, en el mismo momento de la repoblación, pero no aparece en la documentación hasta finales del s. XII. En 1131 se encuentra un dato seguro: Gerau II de Cabrera, en compensación por los daños causados a Sant Pere d'Àger, hace donación del castillo de Montsonís y de todos sus  derechos a la colegiata. Se desconoce cómo era entonce el castillo, quizás se trataba de una torre circular de dos pisos: arriba la vivienda y abajo los establos (con acceso entre ellos, por motivos de defensa). Al mismo tiempo, seguramente, también se construyó la iglesia y a los pies de las dos edificaciones se alinearían las casas de los repobladores.

 

        El actual castillo de Montsonís es el resultado de un proceso constructivo iniciado en el s. XVI, cuando los barones abandonan la antigua fortaleza altomedieval y trasladan su residencia a la villa, y no se cierra hasta la actualidad. La 1ª etapa data de la 2ª mitad del s. XVI y se trata de la obra realizada partiendo de una torre de la antigua muralla de Montsonís. Más tarde, en la 2ª mitatd del s. XVII, se hicieron obras de reconstrucción, después de los cinco asaltos que padeció durante la Guerra dels Segadors. A finales del s. XVIII se construyó la actual iglesia de Montsonís, adosada al castillo y después de mucho tiempo de decadencia y abandono, las obras realizadas en los ultimos años, por los barones de l'Albi, han otorgado a la vieja construcción su aspecto actual.

 

 

Dinastías y familias

 

    Los ya citados Arnau Mir de Tost y  los Cabrera.

        Los Ribelles: el caballero templario Arnau de Ribelles mandó construir la iglesia del Salgar, cercana a Montsonís, a la cual deja buena parte de la herencia para facilitar su posterior mantenimiento. Su nieto, Ramon de Ribelles, que fue Castellán de Amposta, primera autoridad de la orden de Malta, creó en 1263 en el Salgar un hospital para  peregrinos procedentes de Francia y que iban a Santiago de Compostela. En aquellos tiempos, el Salgar se constituyó en un centro devocional al que acudían enfermos, devotos y peregrinos, los cuales continuaban camino hasta el castillo de Montsonís donde se les ofrecía cama, pan, agua y sal.

    Los Ponts: éstos edificaron el castillo en el actual emplazamiento (s.XVI).

    Los Rocabruna, que entroncan con los Montoliu, sus actuales propietarios.

 

 

Dependencias del Castillo de Montsonís

 

        Más o menos, más grandes o más pequeñas, mejor o peor acondicionadas, con mejores o peores materiales, la distribución es parecida a la mayoría de los castillos de la misma época: salón de los antepasados, comedor (con terraza), habitación de los barones, pasadizo, cocina, horno de pan, cuadras, sala de armas, tribuna de acceso a la iglesia, mazmorra y prisión, bodega, salas de diversos usos, diferentes servicios comunitarios, etc.

 

 

EL CASTILLO DE MONTCLAR

        Aunque administrativamente depende de la comarca de l'Urgell, geográficamente está en la Noguera, muy cerca del castillo de Montsonís.

 

Castillo de Monclar

        El proceso histórico es, más o menos, muy similar -así como las dependencias- al de Montsonís. Entre los años 981 y 1010 existen noticias del castillo... Entre la 1ª y la 2ª década del 1500, Francesc I de Ponts emprende la reconstrucción del castillo, dándole la fisonomía arquitectónica "Cincocentista" que se ha mantenido hasta hoy.

 

        También aquí han tenido, en buena parte de su historia, los mismos señores que en Montsonís, es decir: Arnau Mir de Tost, los Cabrera, los Ribelles y los Ponts. Más tarde, los Despujol, hasta los actuales propietarios, la familia De Miguel.

 

 

© José Luis Burón  Alegre, historiador del arte y antropólogo.

 

Bibliografía

        Para los apartados de los castillos de Montsonís y Montclar, especialmente por lo que hace a los orígenes y la toponimia del primero, básicamente:

El castillo de Montsonís, de Josep Fernàndez i Trabal, y Llorenç Codern i Bové.

Pagès Editors. 1994. Lleida.

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