
EL INCENDIO DE LA TORRE WINDSOR
A las veintitrés horas y veinte minutos del 12 de febrero de 2.005, un espantoso incendio que duró varias horas dejó calcinada la torre Windsor, en Azca, en pleno centro financiero de la capital de España.
Como causa del incendio se apuntó, en un principio, a un cortocircuito, mientras el ministro del Interior negaba ante las cámaras que hubiera sido un atentado o hubiera sido provocado. Nadie en su sano juicio creyó las palabras del ministro, como suele ser habitual.
Posteriormente, misteriosas imágenes de siluetas y luces que se encendían y apagaban grabadas por un videoaficionados, sumado todo ello a accesos secretos subterráneos han envuelto el siniestro en un misterio. Y todos nos preguntamos qué pasó realmente en el Windsor.
La primera hipótesis sobre el origen del fuego fue, como hemos dicho antes, un cortocircuito en la planta 21, perteneciente a la multinacional Deloitte, que audita a gran mayoría de empresas que operan en bolsa. Los interrogantes se sucedían, pues no habían funcionado ninguna de las alarmas y sistemas antiincendios cuando se declaró el incendio y mientras las llamas devoraban el edificio.
El presidente de la sociedad Asón, propietaria del Windsor, dijo que las alarmas contra incendios funcionaron con normalidad y que los empleados de Prosegur y de mantenimiento subieron a la zona donde se declaró el fuego y no pudieron hacer nada por atajarlo. Pero todos nos preguntamos cómo era posible que el fuego se propagara a tal velocidad que cuando llegaron los bomberos no pudieron hacer nada para apagarlo.
Hasta cinco días después del incendio, no se permitió la entrada a nadie en lo que quedaba del edificio, convertido en un amasijo de hierros, hormigón y cristales con peligro de desplome. Tras una inspección de los bomberos para tratar de determinar el estado de lo que quedaba de la torre, entró la Policía Científica del Cuerpo Nacional de Policía para investigar el origen del siniestro. Hasta ese momento seguía barajándose la hipótesis del cortocircuito, al parecer en un aparato de aire acondicionado.
Pero la empresa propietaria del inmueble no estaba de acuerdo. La planta 21 contaba, además del sistema de detección de incendios de la torre con otro paralelo que también se monitorizaba y grababa los fines de semana desde la Central de Detección del edificio.
Una semana después de incendio, un vídeo grabado por un aficionado desde un edificio situado frente al Windsor mostraba unas siluetas de personas moviéndose en la planta 16, a las cuatro menos diez de la madrugada, cuando la torre casi estaba consumida por las llamas. El Ayuntamiento aclaró que no eran bomberos los de las siluetas aparecidas en el vídeo porque éstos habían abandonado el edificio hacia la una de la madrugada. El Windsor debería estar vacío a esa hora, aunque vigilado por los bomberos, acordonada la zona por la Policía y contemplado por cientos de personas en la calle y por millones por la televisión.
EL VÍDEO
EL vídeo grabado por el aficionado da lugar a todo tipo de interrogantes y especulaciones. No se habían encontrado cadáveres. No había noticias de desaparecidos. Entonces, todo el mundo se preguntaba si las siluetas eran personas realmente y si se podía tratar de un efecto óptico como apuntaba la auditora Deloitte. Y lo más importante, si eran personas había que saber quiénes eran y qué hacían en un edificio envuelto en llamas y con peligro de desplome. Y cómo podían habían entrado y salido.
La Policía Científica del Cuerpo Nacional de Policía requirió el vídeo para examinarlo, ver su autenticidad y averiguar qué eran esas siluetas. Mientras, los expertos y los españoles interesados en el tema especulaban sobre si había posibilidad de que una persona pudiera soportar la temperatura que hubiera en el edificio a la hora de grabación del vídeo.
El pasado domingo la empresa Asón, propietaria del edificio reveló a la Policía que había accesos subterráneos al Windsor que habían permanecido abiertos desde el incendio. La pregunta que se desprendía era por qué tardó ocho días Asón en comunicar este detalle a la Policía.
LOS “FANTASMAS” ERAN PERSONAS CON RADIOTRANSMISORES
EL pasado lunes los acontecimientos se precipitan. La Policía Científica había verificado la autenticidad del video. No estaba manipulado. Las siluetas eran personas, estaban en la planta 16 del edificio a las cuatro menos diez de la madrugada del domingo, portaban radiotransmisores y no eran ni bomberos ni trabajadores. No se descartó ninguna hipótesis acerca de su personalidad, incluyéndose que pertenecieran a algún servicio de inteligencia.
Un nuevo vídeo grabado por otro vecino mostraba que a la misma hora se encendieron tres luces entre las plantas 10 y 14 de coloso en llamas. Un tercer vídeo muestra una hilera de ventanas encendidas. No se había cortado la electricidad. Más misterio.
Por si faltaran ingredientes a esta intriga, la Policía Municipal halló el martes un butrón de salida del edificio, al parecer realizado el lunes pasado por la noche. El agujero se había hecho desde dentro hacia fuera en una pared de pladur por alguna persona para salir del edificio, al que presumiblemente accedió por otro lugar.
Ante estos nuevos acontecimientos revelados hay algo claro. Había alguien en la torre Windsor a las cuatro de la mañana lo suficientemente interesado y preparado con radiotransmisores para permanecer en un edificio ardiendo, a altísimas temperaturas y a punto de derrumbarse. No habían entrado por la puerta. No estaba registrada su presencia. No eran bomberos.
Quiénes eran los intrusos y qué hacían, eran los primeros interrogantes a resolver por los investigadores. O por la prensa. Si el incendio fue fortuito o provocado es otra de las cosas que tendrá que aclarar la Policía Científica. Por nuestra parte, estamos seguros de que fue intencionado, cosa que afirmamos desde estas páginas el mismo domingo (por la tarde) del siniestro.
Nos preguntábamos por qué podría interesarle y a quién que ardiera hasta consumirse y quedar inservible uno de los edificios más emblemáticos de Madrid y además sede de firmas tan importantes como la auditoría Deloitte o el despacho de abogados Garrigues, socios de Cebrián. Afirmamos que fue intencionado el siniestro y que se debió de emplear algún acelerador de fuego como el polvo de aluminio.
Posteriormente, al interior del edificio ha accedido un experto en incendios de la Policía Científica y un químico de esa Comisaría General. El perro que acompaña a los agentes está especializado en la detección de aceleradores de incendio, es decir, en detectar restos de sustancias que hacen que el fuego se propague rápidamente. La Policía nacional procedió a extraer información del procesador central de los ordenadores del control del edificio y a analizar los vídeos de seguridad. En esta diligencia se realizará el volcado de los citados ordenadores y de los vídeos, para lo cual la secretaria judicial se trasladó al complejo policial de Canillas, donde tiene su sede la Policía Científica, para asistir a esta operación en calidad de fedataria pública.
EL FUEGO, NORMALMENTE, SE PROPAGA HACIA ARRIBA
RESPONSABLES de los servicios de bomberos consideraron prematuro atribuir a un cortocircuito la causa del incendio y posible que hubiese personas en las plantas inferiores mientras ardía. Aunque se había dicho que durante el incendio las temperaturas pudieron alcanzar los 400 grados en las plantas inferiores del edificio no es verdad, ya que por muy grande que fuese este incendio, estando cuatro plantas por debajo del fuego, las temperaturas serían normales, porque el calor logra su mayor intensidad en las plantas que están por encima de las que están en llamas. No es normal que el fuego se propague hacia plantas inferiores como ocurrió, porque lo habitual es que en los incendios en edificios el fuego se propague hacia arriba y por ello la estrategia de intervención de los bomberos es trabajar desde las plantas inferiores y desde la calle, aunque en este caso, debido a su altura, no fue posible hacerlo desde el exterior del edificio.
Sin embargo, al menos una persona estaba trabajando en el interior del Windsor en el momento en que se dio la orden de desalojo la noche del incendio. La Policía le tomó declaración el pasado día 18, cinco días después del siniestro.
Los vigilantes de seguridad, los responsables de mantenimiento, los propietarios del edificio, varios vecinos de la zona y varios videoaficionados que grabaron las siluetas en el interior del Windsor también han declarado en las diligencias abiertas por la Policía.
Fuentes de la investigación han confirmado que va a ser muy difícil probar las causas del siniestro a consecuencia del grado de destrucción del rascacielos. Sin embargo, como ya dijimos desde Vistazoalaprensa, las llamas azules son un síntoma inequívoco del empleo de un acelerador de fuego como el aluminio.
La Policía Científica recogió el material informático que se hallaba en las salas de control de seguridad y de mantenimiento. Posteriormente, en una segunda inspección se incautó más material de este tipo y de restos de las instalaciones de aire acondicionado para comprobar si había sido desconectado y/o empleado para introducir el acelerador del fuego, como se hizo ETA en el Hotel Corona de Aragón hace casi veinticinco años.
DOCUMENTOS DE DEFENSA
PERO la noticia más sorprendente la recibimos en la tarde de este jueves. La juez encargada del caso había decidido dejar entrar en los restos calcinados del Windsor a una empresa especializada, Comparex España SA, con el fin de tratar de rescatar documentos reservados del Ministerio de Defensa. Pensamos que esta empresa podría ser un apéndice de algún servicio de inteligencia.
Por ello, las siluetas de personas con radiotransmisores aparecidas en los vídeos podrían ser los incendiarios y/o personas pertenecientes a este servicio de inteligencia con la orden de rescatar los documentos. Al no conseguirlo por el avance de las llamas, pudieron huir por el butrón practicado en el sótano y luego por las alcantarillas. Al igual que los incendiarios.
Luego, Defensa, pidió al Juez el rescate de ciertos documentos reservados guardados en una caja fuerte ignífuga de una empresa cuya sede estaba en el edificio. Nos preguntamos si los documentos reservados de la Defensa Nacional pueden estar en la caja fuerte de una empresa particular en vez de estar en alguna de las instaladas en el Ministerio o en las del Banco de España.
Fdo. Capitán Centellas.
Para ponerse en contacto con el Webmaster, pulsa sobre el tintero.
| |
|