
Tallo de hierro
DIJO: “...Ahora, en febrero de mil novecientos setenta y uno, tengo cincuenta y ocho años. Nací en Garrucha, provincia de Almería, y tengo mi chabola en La Alberca (Murcia) en la calle José Paredes número ocho, que está en la barriada de Vistabella. Me llamo Alonso Maturana…”
“....Siempre he mendigado o trabajado en lo que me sale y ahora lo hago fregando platos en el restaurante Box, de Alicante. Anteriormente, durante unos diez años, viví en Barcelona, trabajando en la obra del campo de fútbol, que tiene sus oficinas en la calle Medinaceli. Durante el tiempo que trabajé en Barcelona -hace de eso unos cinco años- conocí a Rafael Terrero en una cocinilla que hay en la calle Marqués del Duero. Tras hablar varias veces con él nos hicimos amigos. Tres meses después me lo tropecé paseando por el Barrio Chino y fuimos a comer juntos a un bar que hay en una calle paralela a la de Las Tapias. Al enterarme que no tenía dinero ni trabajo le ofrecí las señas de una obra en la que necesitaban peones. Después de verle en aquella ocasión le perdí la pista hasta el 27 de enero de este año...”
“....Bueno, como iba diciendo, este 27 de enero, que era miércoles, sobre las siete de la tarde, me tomé unos chatos de vino en la taberna de Pepe el Chulo y paseé un rato en por La Glorieta. Luego volví a la taberna y me encontré con Rafael. Me recoció enseguida y me preguntó qué hacía en Murcia. Le respondí que vivía en una chabola de La Alberca. Me dijo que ahora él estaba por aquí tras haber pasado por el hospital enfermo del pecho....”
“....Fuimos de un lado para otro sin rumbo fijo. Le dije que podía venirse conmigo a mi casa de La Alberca en donde había una cama limpia y comida. Traté de convencerle siendo cariñoso con él y me contestaba con estufíos....”
“....Mientras paseábamos me trataba de marica diciéndome que no quería nada conmigo. Llegamos a un solar que hay a lado del hospital de la Cruz Roja y penetramos en él. Pregunté a Rafael qué le pasaba contestándome que no quería nada de mí. Le dije que fuera bueno conmigo y se enfureció diciéndome que era un hijo de puta y que se cagaba en mis muertos....”
“....Me puse nervioso al escuchar los insultos y le empujé, cayendo boca abajo. Seguía insultándome mientras estaba en el suelo. Decía que lo había matado. Cogí una piedra y le di un golpe en la cabeza, sin saber lo que hacía... y luego otro... y otro....”
“.....Lo puse boca arriba y le volví a golpear dos o tres veces en la frente y en la cara mientras la sangre salía a borbotones....”
“....Salí corriendo de allí y me marché a la chabola de La Alberca andando, pues no había coche de línea a esa hora, las once y media de la noche. Llegué sobre la una. Me lavé enseguida la cara y las manos mientras no paraba de pensar en lo que había hecho...”
“....Por la mañana me fui a Alicante en el autobús de La Albaterense con otra ropa diferente a la que llevaba cuando lo golpeé. Estuve trabajando en el restaurante cuando la policía vino a detenerme....”
“....Bueno, no lo llevé al hospital de la Cruz Roja porque me asusté. No vi otra salida que echar a correr...”
“....La policía me enseñó las ropas manchadas de sangre y le
dije que podían ser las de Rafael, ya que las llevaba cuando le di en la cabeza
con la piedra.....”
El cadáver de Rafael apareció a las ocho de la mañana del día
28 de enero de mil novecientos setenta y uno, en un solar junto la Cruz Roja.
Era natural de Dos Hermanas (Sevilla). Tenía cincuenta y cinco años. Estaba
separado. No tenía domicilio ni profesión. Ejercía la mendicidad.
La identificación del cadáver se realizó a través de las huellas necrodactilares que fueron tomadas por el Gabinete de Identificación de la Policía de Murcia. Fueron luego cotejadas con las existentes en el Gabinete Central, pues había sido detenido y fichado años atrás en aplicación de la extinta Ley de Vagos y Maleantes.
Tras la reconstrucción de los hechos se demostró que Alonso había matado a Rafael de la manera que lo explicó ante la policía y el juzgado. La autopsia reveló que había muerto como consecuencia de la rotura de la base del cráneo. Nadie fue su entierro.
Alonso fue condenado por homicidio. Lo ingresaron en el psiquiátrico por la esquizofrenia que padecía. No ha vuelto a saberse nada de él. Se lo ha tragado la tierra.
Fdo. El Capitán Centellas.
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