Si hay una ciudad olvidada, ésa es Teruel, quizás porque los diferentes Gobiernos, no han invertido en buenas infraestructuras o carreteras, para que se conozca a ésta maravilla, pues es una ciudad encantadora en todos sus aspectos, tanto de sus gentes, como de ese inmenso patrimonio cultural que posee.

    Para conocer la misma, y dada la proximidad existente entre Tarragona y Teruel, a las 7,15 horas de un día esplendoroso emprendí la marcha en coche, llegando a dicha ciudad sobre las 12 horas, donde después de tomar un suculento aperitivo, me encaminé a su centro histórico, una verdadera preciosidad, penetrando en su Catedral, donde pude contemplar interesantes retablos góticos y plateresco, así como el artesonado mudéjar del cual quedé gratamente impresionado, con una policromía sin igual. De ahí pasé a la Iglesia de San Pedro, en cuya capilla adjunta se encuentra el mausoleo de "Los amantes de Teruel", donde debajo de las estatuas yacentes, firmada por Juan de Avalos, pude contemplar las momias de los mismos.

    Dice la leyenda que Diego de Marsilla, enamorado de Isabel Segura, marcha a Siria en cruzada contra los infieles después de obtener de los padres de su amada un plazo de 6 años para alcanzar fortuna. Vuelto enriquecido a España, cae prisionero de los moros en Valencia, cuya sultana, Zulima, se prenda de él, aunque al verse despreciada, busca su perdición. Entretanto Isabel ha sido forzada a contraer matrimonio con el poderoso Rodrigo de Azaga, y Diego una vez libre de las acechanzas de Zulima, se presenta ante ella y no pudiendo soportar tan rudo golpe, muere, e Isabel se desploma sobre su cadáver y expira también. Esta leyenda al parecer está relacionada con un cuento de Boccacio.

    Después de ver las "Amantes de Teruel" y darme una vuelta por la plaza del célebre "Torito", pude contemplar en la iglesia de San Salvador, el venerado retablo del Cristo de las Tres Manos, y seguidamente las verdaderas joyas arquitectónica del arte mudéjar, como son las admiradas torres de San Salvador y San Martín, del siglo XIII, declaradas monumentos de interés nacional.

Torre de San Martín

Plaza del Torico

    Como quiera que el apetito hizo acto de presencia, sobre las 14,30 horas me encaminé al Parador Nacional de Turismo de Teruel, donde pude degustar la gastronomía propia de la región, con unas carnes insuperables, regadas con caldos del Somontano, un verdadero placer para los paladares más exigentes.

    Después y ya para rematar este día tan maravilloso, sobre las 16 horas, visité el casco urbano monumental de Albarracín, que se encuentra a escasos kilómetros de Teruel, donde pude apreciar las formas de las viviendas, con calles estrechas y empinadas, contemplándose desde su altura unas vistas panorámicas de singular belleza.

Vista del Pueblo de Albarracin.

    A las 19 horas emprendí regreso a Tarragona, llegando a la misma sobre las 23 horas, quedándome un recuerdo imborrable de esta visita, pues conocí uno de los rincones más bello y olvidados de esta entrañable región española.

    Por todo ello recomiendo a todos los "Caballas" y españoles en general, que si efectúan un viaje, tanto a las Comunidades de Valencia o Cataluña, dada su proximidad, no dejen de visitar Teruel, verdadera joya del arte mudéjar.

RASCAYÚ....

Páginas de Interés sobre esta Ciudad:

Información y Turismo de Teruel

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