IBERS A L'EBRE. RECERCA I INTERPRETACIÓ |
Pierre Moret, CNRS, Unité Toulousaine
d'Archéologie et d'Histoire (UMR 5608)
Los resultados que
se presentan en esta comunicación son el fruto de un programa de
investigación desarrollado en Valdeltormo (Bajo Aragón turolense)
desde 1995, en colaboración con José Antonio Benavente y
el Taller de Prehistoria y Arqueología de Alcañiz. Se estudió
la evolución del poblamiento protohistórico en este sector
del valle medio del Matarraña mediante prospecciones y excavaciones
en tres yacimientos representativos de sendas etapas cronológicas
y culturales: Tossal Montañés (Ibérico antiguo), El
Cerrao (Ibérico pleno) y Torre Cremada (Ibérico final). Nos
centraremos aquí en la problemática planteada por el establecimiento
ibérico antiguo de Tossal Montañés.
Entre 550 y 500 a.C. se
construyó un torreón aislado en la cumbre del pequeño
cerro de Tossal Montañés, después del abandono y destrucción
de un caserío más antiguo. Este torreón es de planta
aproximadamente circular (diámetro: 8,4 m), con una puerta de 0,80
m de ancho que abría hacia el sur. El muro perimetral, construido
con bloques de piedra someramente desbastados, tiene un grosor de 1,25
a 1,45 m y alcanza una altura de 2,40 m. El edificio estaba totalmente
exento y las excavaciones han comprobado que no existieron otros edificios
en la cumbre del cerro durante aquel medio siglo. El volumen de los escombros
y la estratificación de las capas de derrumbe en el interior de
la torre indican que el edificio tuvo por lo menos un piso superior. Se
puede calcular una altura total de más de cinco metros en el caso
de una construcción de dos pisos solamente, o una altura de cerca
de ocho metros en el caso de tres pisos, lo que sería más
acorde al diámetro de la torre y al grosor del muro. Las piedras
del paramento interior estaban cubiertas por un revestimiento de barro
que se conserva por partes; una espesa moldura de barro formaba el marco
de la puerta.
La planta baja no tenía
compartimentación. Una base de poste de piedra ocupaba el centro
de una sala de 28 m2. Las estructuras relacionadas con las labores domésticas,
en buen estado de conservación gracias al incendio que causó
la destrucción de la torre, estaban agrupadas a la izquierda de
la puerta. Un banco bajo de piedra con enlucido de barro, de 3 m de largo,
se apoya contra el muro en el cuadrante oeste de la habitación.
Su enlucido conserva todavía las improntas circulares de cinco jarras
y tinajas, delatando su función de banco vasar. Entre éste
y el poste central, dos tinajas vacías habían sido colocadas
en el suelo, boca abajo. Una de estas tinajas contenía residuos
de cerveza de cebada.
Al lado de la puerta se
encontró un horno culinario casi entero (fig. 2). Empotrada en un
zócalo de piedras y tierra de 40 cm de alto, una tinaja acostada
horizontalmente servía de cámara de cocción. En una
muestra recogida en la solera se identificaron granos de almidón
de dos tipos, Quercus y Triticeae, lo que sugiere que el horno se habría
empleado para cocer panes o tortas elaborados con harina de cereales y/o
bellotas (JUAN i TRESSERRAS, 2000). La boca del horno se cerraba con una
tapadera de barro de la que se conservó el agarradero. Cerca del
horno, un espacio rectangular delimitado en el suelo por un reborde bajo
de barro enlucido contenía restos de almidones tipo Quercus; no
está todavía claro si se debe identificar como una artesa
o como un área de molienda.
Entre el horno y el banco
vasar había un telar del que se han conservado 37 pondera y un pie
derecho de piedra (MORET, GORGUES & LAVIALLE, 2000). Se utilizó
para el pie derecho una losa de piedra arenisca de 78 cm de alto y 33 cm
de ancho, con enlucido de barro en su lado exterior y en su cara anterior
(fig. 3). En el lado interior presenta dos agujeros para la colocación
de sendas barras horizontales de madera (barras de separación de
los hilos pares e impares de la urdimbre), y en su remate una ranura semicircular
para el enjulio o travesaño superior. Los pondera, hechos con barro
crudo, son muy pequeños (fig. 4). En el agujero de uno de ellos
se hallaron fibras de lino carbonizadas. Según la reconstrucción
propuesta (fig. 5-6), con este telar de tamaño reducido se fabricaban
tejidos de entramado liso, de aproximadamente un metro de ancho.
Por último, de los
estratos de destrucción del piso superior proceden dos vasos casi
enteros de cerámica protoibérica pintada y tres moldes metalúrgicos
de piedra arenisca para la fundición de objetos en bronce, asi como
pequeños fragmentos de escoria de fundición de bronce.
En resumen, en esta casa-torre
se documentó una amplia gama de actividades domésticas y
artesanales: almacenamiento de productos alimenticios en tinajas, procesado
de harinas de cereales y bellotas, cocción de panes o tortas en
un horno doméstico, tejido del lino, así como el trabajo
del bronce que se realizaba en la planta superior. Su fecha de ocupación
se sitúa en la segunda mitad del siglo VI, según se desprende
del estudio de la cerámica que concuerda con los datos de una fecha
radiocarbónica calibrada. Poco tiempo después, el edificio
fue destruido por un violento incendio. El cerro se ocupó nuevamente
durante el Ibérico Pleno, entre los siglos V y IV a.C., volviendo
entonces sus habitantes a un esquema arquitectónico más habitual,
con varios habitáculos de planta cuadrangular conformando un caserío
de unos 650 m2.
Este tipo de vivienda aislada,
con caracter monumental y apariencia fortificada, plantea muchos problemas
a la hora de buscar sus origines y comprender el papel que pudo desempeñar
en el marco de la sociedad rural del Bajo Aragón protoibérico.
Creemos que este modelo arquitectónico tan peculiar, que convivió
durante varios decenios con el modelo tradicional del poblado de calle
central y casas rectangulares, puede ponerse en relación con otro
fenómeno minoritario, característico del siglo VI en el valle
medio del Matarraña, que son las tumbas con ajuar metálico
o cerámico excepcional. Me refiero en primer lugar al peto de coraza
y al timiaterio de la tumba de Les Ferreres en Calaceite, pero aún
más llamativo, por su proximidad, es el reciente hallazgo en la
Torre Cremada, a 400 metros del torreón de Tossal Montañés,
de un colgante de bronce en forma de carnero y de un fragmento de crátera
de la Grecia del Este, probables vestigios de una tumba destruida en la
antigüedad.
Tanto estas tumbas ricas
como la casa-torre de Tossal Montañés son partícipes
de un proceso de diferenciación social en el que un sector privilegiado
ostenta los atributos del poder utilizando una simbología de índole
militar (casa fortificada / tumba con armas), a la vez que concentra las
riquezas y los medios de producción (el metal se procesa en la casa-torre
y se deposita en una pequeña minoría de tumbas ricas). Por
ello creemos que la casa-torre de Tossal Montañés se puede
identificar como el lugar de residencia de una familia aristocrática,
en un contexto de hábitat rural escasamente concentrado.
Bibliografía
JUAN i TRESSERRAS (J.), 2000.
— El Tossal Montañés. Análisis arqueobotánico
(fitolitos, almidones y fibras) y de residuos orgánicos. Informe
inédito.
MORET (P.), 2000. — El Tossal
Montañés (Valdeltormo, Teruel) : une maison-tour ibérique
du VIe siècle av. J.-C., Madrider Mitteilungen, 42, p. 84-100.
MORET (P.) & BENAVENTE
(J.A.), 2000. — Nouvelles recherches sur l’habitat de l’âge du Fer
dans la vallée du Matarraña (Bas Aragon), en Actas do III
Congresso de Arqueologia Peninsular, vol. 5, “ Proto-História da
Península Ibérica ”, Porto, p. 327-344.
MORET (P.), GORGUES (A.)
& LAVIALLE (A.), 2000. — Un métier à tisser vertical
du VIe siècle av. J.-C. dans le Bas Aragon (Espagne), en D. Cardon
y M. Feugère (ed.), Archéologie des textiles des origines
au Ve siècle (Actes du colloque Lattes, 28-29 octobre 1999), Montagnac,
Monographies Instrumentum, 14, p. ...
Leyendas de las figuras
Fig. 1. Plano de la torre
del Tossal Montañés (Valdeltormo).
Fig. 2. Perfil longitudinal
reconstruido del horno culinario de Tossal Montañés.
Fig. 3. Larguero izquierdo
del telar de Tossal Montañés. — 4. Pesas de telar. — 5 y
6. Reconstrucción hipotética del telar, visto de perfil (5)
y de frente (6), con los lizos descansando (5-a) y en acción (5-b).
La representación de los hilos de urdimbre es esquemática
(se dibujó aproximadamente uno de veinte hilos).
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