EL ARMAMENTO DE LOS ANTIGUOS EGIPCIOS

 

Mazas, espadas y arcos eran símbolos de poder además de instrumentos de guerra.

 

El uso de las arnas, para cazar y como instrumento de ataque y defensa, se remonta en Egipto, igual que en otras culturas, a la prehistoria. Las primeras arnas estaban trabajadas en piedra o hueso, y mostraban ya una extraordinaria habilidad. A partir del período Predinástico, en el IV milenio a.C., se empezó a usar el cobre, cuyo empleo se hizo más habitual durante el Imperio Antiguo, en el III milenio a.C.

 

Tras el primer período intermedio se introdujo el bronce y después, en el segundo período intermedio, ya en el n milenio a.C., harían aparición nuevas armas y defensas traídas por los mesas, invasores asiáticos de Egipto.

 

Las primeras armas documentadas, halladas en la tumba 100 de Hieracómpolis, se usaron para la lucha cuerpo a cuerpo. Consistían en primitivos palos y porras, que a finales del Predinástico fueron convirtiéndose en mazas formadas por un núcleo de piedra, en forma de pera o disco, fuertemente sujeto a un mango. Más tarde se aprovechó la superficie de la piedra para darles también un uso ceremonial: en ellas se grabaron acontecimientos que hablaban del poder del rey sobre sus enemigos, mostrando el momento en el que machacaba -real o simbólicamente- el cráneo de éstos como procedimiento de contención del desorden. Estos temas estarán presentes en la iconografía egipcia hasta el período grecorromano.

 

Algo similar ocurre con las hachas. Se hicieron primero en piedra, pero durante el Imperio Antiguo empezó a emplearse el cobre. A lo largo de la historia se desarrollaron distintas tipologías y se presentaron con diferentes usos: el corte y la penetración. Los ejemplares varían desde una lámina curva con orificios para atar al mango (en tiempos del Imperio Antiguo) a hojas en forma de pico de pato, de influencia asiática (durante el Imperio Medio) o placas rectangulares de filos redondeados. Sobre la superficie de sus hojas se inscribía o labraba el nombre del rey o su imagen aniquilando a los enemigos, adquiriendo en este caso un uso ceremonial.

 

 

COMBATIR DE CERCA... Y DE LEJOS

 

El empleo de espadas y dagas tuvo gran importancia ya desde el período Tinita (la época de las dinastías I y ll), cuando sus mangos se aprovechaban para grabar temas relaciona dos con los dioses y el ámbito militar. Las espadas superaban los 40 centímetros de longitud, mientras que las dagas eran mucho más cortas y manejables. Podían ser de una sola pieza y estar trabajadas en cobre, en bronce (a partir del Imperio Medio)         y, en muy pocos casos, en hierro (desde el Imperio Nuevo). No todas fueron empleadas en la guerra, y algunas tuvieron uso ceremonial.

 

 Un tipo de arma muy particular importada de Mesopotamia era “jepesh”. Se trataba de una espada curva con forma de hoz, generalmente sin punta, de 40 a 60 centímetros, con hoja acanalada y filo en la parte interior de la curvatura. Su función no era atravesar al enemigo, sino cortarlo. En Egipto está documentada a partir del Imperio Nuevo, en tiempos de Tutmosis III, asociada a reyes, dioses y soldados.          ti

 

En cuanto a las armas arrojadizas, los egipcios conocieron los venablos y las lanzas desde el Predinástico, y las emplearon durante toda su historia; el estilo de estas dos armas apenas parece haber variado en el tiempo. Para atacar al enemigo a distancia media se empleaban las jabalinas. Su alcance estaba obviamente condicionado por la fuerza y la técnica del guerrero, aunque no debía de superar los 90 metros.

 

Los egipcios contaban con un arma singular: los palos arrojadizos, de aspecto similar a los boomerangs y con una curiosa forma curva. Aparecen durante el Imperio Nuevo en relación con la caza, ritual o no. Algunas pinturas fúnebres muestran al difunto cazando aves con este bastón en los pantanos del Delta. También aparecen en manos de miembros del ejército. Las dagas y las hachas se documentan ya desde el período Predinástico.

 

Mayor alcance tenían los arcos, sin duda el arma más sofisticada de la panoplia egipcia. Documentados desde el período Predinástico, los hay de doble curvatura, quizás elaborados con dos astas de animal unidas en el centro mediante un fragmento de madera, y de curvatura simple. Estos últimos estaban hechos de una sola pieza de madera perfilada y pulida de tal forma que fuera lo suficientemente robusta para no romperse y a la vez lo bastante flexible como para que el guerrero pudiera tensarla.

 

A partir del segundo período intermedio hace aparición otro tipo de arco mucho más elaborado, potente y de mayor alcance (de 150 a 175 metros): el arco compuesto, trabajado en madera laminada, cuerno y tendones de animal curtidos. Las flechas tenían puntas de madera endurecida a fuego, de piedra o de hueso, y muy ocasionalmente en bronce, pues éste era un material costoso que no convenía desperdiciar. En el extremo del astil podían insertarse hasta cuatro plumas para hacerlo más estable. El conjunto se guardaba en cajas especiales de madera recubiertas con pieles de animal o, desde el Imperio Medio, en un carcaj que portaba el soldado o que se colgaba en el carro de guerra.

 

Existía otro tipo de armas arrojadizas que, aunque menos eficaces, también usó el ejército egipcio. En             este grupo podríamos incluir la honda, hecha     de ibra de palmera o de lino, con la que se lanzaban pequeños proyectiles de piedra. Un buen lanzador de honda podía alcanzar su objetivo a unos 50 metros, imprimiendo al proyectil una velocidad aproximada de 160 kilómetros por hora.

 

Los carros egipcios destacaban por su movilidad, de forma que los arqueros

podían disparar desde una extensa línea de frente.

 

Las mazas, con cabezas en forma de pera o de disco, eran poco efectivas en la guerra, pero constituían el símbolo de poder más valorado por los faraones

 

 

PARA DEFENDERSE

 

Como elementos de protección los egipcios emplearon los escudos de madera de tamaño variable (desde 50 centímetros hasta 1,5 metros), cubiertos con piel de bóvido o de felino y a veces con placas de cobre o bronce, que los hacían más eficaces aunque también más pesados. Su parte superior era redondeada o apuntada, tal y como se observa, por ejemplo, en las maquetas de Mesehti, gobernador de Assiut, que vivió durante la dinastía XI y fue enterrado acompañado de la reproducción en madera de 40 lanceros egipcios y 40 arqueros nubios.

 

Había otros elementos protectores, como una pieza de lino endurecida y triangular que (desde el Imperio Antiguo y, sobre todo, a partir del imperio Medio) se colocaba sobre el faldellín protegiendo los genitales, y una pieza de tejido que cubría los hombros y el pecho. Más elaboradas eran las armaduras que aparecen a partir de Tutmosis III, hacia 1450 a.C., tal como se ven en la tumba de Kenamón. Parecen haber servido para la protección de los conductores de carro y podrían estar hechas con cuero o lino y placas de bronce. En cuanto a los cascos, importados de Siria, pudieron utilizarse ocasionalmente desde mediados del Imperio Nuevo.

 

 

El CARRO DE COMBATE, SÍMBOLO DEL FARAÓN

 

El carro fue quizá el mayor avance tecnológico en el ámbito militar egipcio. Se trata de un legado de la ocupación hicsa, durante el segundo período intermedio (1786-1552 a.C.). Su utilidad fue rápidamente advertida por los faraones, que lo convirtieron en emblema del rey y del ejército. Representado por primera vez a comienzos de la dinastía XVIII, algunos carros fueron enterrados junto a su propietario para ser usados en el Más Allá. Su estructura era ligera, de madera, y contaba con dos ruedas de cuatro radios primero y de seis después. A él se enganchaban dos caballos que dirigía un auriga, acompañado de un arquero. Los textos de época ramésida citan el armamento que idealmente debía transportar: “ochenta flechas en el carca, la “MIT”, la lanza, la espada “HRP”, la espada”QWT”, el “SK-HM”, la fusta de madera provista de cuerdas “TRAGA”, la maza para el carro, el bastón de guardia, el venablo de “JATTI” y el romperredes”.

 

 

EL EJERCITO DE LOS EGIPCIOS

 

Antes de la dinastía XII tuvo que existir en Egipto algún tipo de organización militar puntual y no permanente, pero sólo en el Imperio Medio se documentan ejércitos locales, reclutados por los príncipes de los “NOMAS” (provincias), a los que se sumará después una milicia estable del faraón. Senusert III será el primer rey en crear, jerarquizar y organizar el cuerpo militar y los soberanos del imperio Nuevo harán de esta ocupación una profesión. El ejército estuvo formado por un cuerpo de tropas en el norte y otro en el sur; ambos estaban subdivididos en divisiones de 5.000 soldados.

 

Ellsa Castel Ronda

Asociacion española de orientallstas

Historia Nacional Geographic