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SER
ESCRITOR
Todos
podemos ser escritores, pero tan solo unos pocos llegarán a tocar la
sensibilidad del lector. Esos pocos escritores son los que nacen con el don de
la imaginación, capaces de transmitir historias, verdaderas o inventadas, de
tal forma que nosotros, con nuestra propia fantasía, las vivamos cada vez que
nos sumergimos entre las páginas de sus libros.
Y
todo esto es porque el escritor nace y no se hace. Puede que tarde en aflorar
esa vocación, o que sea precoz, porque todo depende del detonador que la saque
de su letargo.
Se
puede enseñar a las personas la técnica de otros escritores consagrados;
incluso la mecánica del lenguaje para escribir correctamente. Hay personas a
las que se les exige que comprendan ciertos textos, y que escriban otros con
ciertas directrices y orientaciones. Todo ello es inútil si el pretendido autor
literario no ha nacido para serlo.
Claro
está que hay mucha gente que se llama a si misma escritores o autores
literarios, sin saber exactamente a que clase de la literatura corresponden sus
obras. Hay muchas clases de escritores, tantos como ramas tiene la literatura.
Pueden escribir lo que saben y lo que piensan sobre cualquier tema, biografías
de personas, historia de lugares y hechos, libros técnicos y muchos otros
temas. Pero el más apreciado de todos es el que relata historias que solo
existen en la imaginación del autor, que usa palabras, objetos, hechos,
experiencias... todo aquello que le sea útil para tejer una trama. Son artistas
de la imaginación porque, dejando aparte la calidad del trabajo, esos
escritores son ante todo eso: unos artistas.
Si
quieres escribir hazlo sin miedo y sin reparos. Escribe donde quieras y como te
apetezca. Puedes seguir las técnicas más depuradas o hacer montones de faltas
ortográficas. Lo más importante de todo es que escribas lo que sientes. Todo
lo demás es accesorio.
Si
deseas publicar, para darte a conocer al público, no te preocupes por tu éxito;
el te pondrá en el sitio que te corresponda, o en el que ellos quieran que
ocupes. No se debe despreciar nunca la ayuda de un buen “padrino”, pero por
encima de todo está el lector porque, si no lo convences, no llegaras más
lejos de lo que él quiera. La fama mediocre es efímera, pero la calidad es
eterna, y es lo que cuenta. Escoge y triunfa, o no.
Si
necesitas que alguien lea tus trabajos, para darte una opinión sincera, busca a
personas que estén fuera de tu círculo familiar y habitual. Que tengan un
trato sin ningún tipo de “vicios” contigo. Acostumbran a ser más
imparciales, sinceras y objetivas en sus opiniones, y siempre da resultado, pero
no debes fiarte de una sola opinión.
A
pesar de todo, si estás convencido de que lo que has hecho es lo que quieres,
no te dejes influenciar por nadie, hasta el punto de que puedas perder tu propia
personalidad, y tu estilo. Cambia cuando estés convencido de que debes hacerlo.
Trabaja, se paciente, valiente y plántale cara al mundo con tus trabajos. Pero
si el lector te dice que no, hazle caso y abandona. Escribe para tí porque los
tiempos cambian y las tendencias también. Quien sabe si el fracaso de hoy es el
triunfo de mañana.
Esta
es mi opinión, la de Víctor Novellón. Si te ayuda en algo conocerla me sentiré muy
gratificado
EL
IDIOMA
Hay otro tema que es importante, sobre todo en el país en que vivimos, y
es la cuestión del idioma. Mi experiencia me ha enseñado que en Cataluña, si
quieres tener más probabilidades de publicar, debes escribir en catalán. Si lo
haces en español encontraras más dificultades para hacerlo. Sé que te dirán
que esto no es cierto pero te están engañando.
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